Tortuga Carey

Cabeza de la Tortuga Carey
  • Nombre Cient√≠fico: ERETMOCHELYS IMBRICATA
  • Clasificaci√≥n: Reptiles
  • Longitud: hasta 90 cm
  • Peso: hasta 80 kg
  • Alimentaci√≥n: Carn√≠voro
  • Reproducci√≥n: Ov√≠paro

La¬†tortuga carey¬†(Eretmochelys imbricata) es una¬†especie¬†de¬†tortuga marina¬†de la¬†familia¬†de los¬†quel√≥nidos, que se encuentra en¬†riesgo cr√≠tico de extinci√≥n. Es la √ļnica¬†especie¬†del¬†g√©nero¬†Eretmochelys. Existen 2 subespecies,¬†Eretmochelys imbricata imbricata¬†que se puede hallar en el¬†oc√©ano Atl√°ntico¬†y¬†Eretmochelys imbricata bissa, localizada en la zona¬†indo-pac√≠fica.‚Äč
Su aspecto es af√≠n al de otras¬†tortugas marinas. Tiene un cuerpo plano, un¬†caparaz√≥n¬†protector, y sus extremidades en forma de aletas est√°n adaptadas para nadar en mar abierto. Se distingue de manera f√°cil de otras tortugas marinas por su pico puntiagudo y curvo con una sobresaliente quijada superior (tomium) y por los bordes en forma de sierra de su caparaz√≥n. Si bien la tortuga pasa una parte de su vida en mar abierto, se la halla m√°s habitualmente en lagunas poco profundas y¬†arrecifes de coral, donde halla de forma f√°cil su presa preferida, las¬†esponjas de mar. Ciertas esponjas de las que se nutre son conocidas por ser enormemente t√≥xicas y mortales para otros organismos por su alto contenido de¬†√≥xido de silicio, lo que transforma a la tortuga carey en uno de los pocos animales capaces de alimentarse de organismos sil√≠ceos. Asimismo se nutren de otros¬†invertebrados, como¬†ten√≥foros¬†y¬†medusas.‚Äč
A ra√≠z de las pr√°cticas de¬†pesca¬†humanas, las poblaciones de esta especie durante todo el planeta se hallan de verdad riesgo, con lo que ha sido clasificada por la¬†Uni√≥n Internacional para la Conservaci√≥n de la Naturaleza¬†como¬†especie en riesgo cr√≠tico de extinci√≥n. M√ļltiples pa√≠ses, como¬†China¬†y¬†el pa√≠s nip√≥n, las han cazado por su carne, considerada un manjar. Los caparazones de las carey y el material que los forma (asimismo llamado carey) ha sido empleado para la confecci√≥n de objetos ornamentales. Adem√°s, se llama carey, por extensi√≥n, al material del que se conforman los caparazones de otras tortugas marinas empleados en id√©ntica producci√≥n artesanal. Conforme el Acuerdo sobre el Comercio Internacional de Especies de Fauna y Vegetaci√≥n Salvaje Conminadas (CITES), la atrapa y el comercio de estas tortugas y sus productos derivados son ilegales en muchas naciones.‚Äč

H√°bitat de la Tortuga Carey

Las tortugas carey anidan en playas de arena insulares y continentales en los tr√≥picos y subtropicales. Son altamente migratorios y utilizan una amplia gama de localidades y h√°bitats ampliamente separados durante sus vidas (para una revisi√≥n, ver Witzell 1983). Los datos disponibles indican que las cr√≠as reci√©n emergidas ingresan al mar y son transportadas por las corrientes marinas hacia los principales sistemas de giro donde permanecen hasta alcanzar una longitud de caparaz√≥n de unos 20 a 30 cm. En ese momento, se reclutan en un h√°bitat de forrajeo de desarrollo ner√≠tico que puede comprender arrecifes de coral u otros h√°bitats de fondo duro, pastos marinos, lechos de algas o bah√≠as y arroyos de manglares (Musick y Limpus 1997) o planicies de barro (R. von Brandis, publicaci√≥n no publicada). ) A medida que aumentan de tama√Īo, las tortugas carey inmaduras habitualmente habitan una serie de h√°bitats de desarrollo, con cierta tendencia a que las tortugas m√°s grandes habiten en sitios m√°s profundos (van Dam y Diez 1997, Bowen et al. 2007). Una vez que maduran sexualmente, emprenden migraciones de reproducci√≥n entre √°reas de alimentaci√≥n y √°reas de reproducci√≥n a intervalos de varios a√Īos (Witzell 1983, Dobbset al . 1999, Mortimer y Bresson 1999). Los estudios gen√©ticos de la poblaci√≥n mundial han demostrado la tendencia de las tortugas marinas hembras a volver a reproducirse en su colonia natal (Bowen y Karl 1997), aunque como juveniles pueden haber buscado en h√°bitats de desarrollo ubicados a cientos o miles de kil√≥metros de la playa natal. Si bien las tortugas carey emprenden largas migraciones, una parte de los animales inmaduros puede asentarse en h√°bitats de alimentaci√≥n cerca de sus playas de origen (Bowen et al . 2007).

Roles en el ecosistema
Al igual que otras especies de tortugas marinas, las tortugas carey contribuyen a las redes alimentarias marinas y costeras y transportan nutrientes dentro de los océanos (Bouchard y Bjorndal 2000). Las tortugas carey son componentes importantes de ecosistemas saludables de arrecifes de coral y son principalmente espongívoras en el Caribe (Meylan 1988), pero más omnívoras en el Indo-Pacífico (revisión de Bjorndal 1997). Consumen cantidades relativamente grandes de algas en el norte de Australia (Whiting 2000 citado en S. Whiting in litt. A J. Mortimer 4 jun 2007), corales blandos en la región de la Gran Barrera de Coral (datos no publicados de C. Limpus) y otras combinaciones de forraje dependiendo del hábitat (en Seychelles, J. Mortimer y R. von Brandis datos no publicados; en Barbados, datos no publicados de B. Krueger). En sitios donde son principalmente espongívoros,

Tortuga Carey en el agua

¬ŅQu√© poblaci√≥n existe de la Tortuga Carey?

Longitud de
generaci√≥n La longitud de generaci√≥n se define como la edad hasta la madurez m√°s la mitad de la longevidad reproductiva (Pianka 1974). Las tortugas carey maduran muy lentamente, demoran de 20 a 40 a√Īos, por lo que son longevas (Chaloupka y Musick 1997). En el Caribe y el Atl√°ntico occidental, las tortugas carey pueden madurar en 20 a√Īos o m√°s (Boulon 1983, 1994; Diez y van Dam 2002; Krueger in litt. 2006). La edad hasta la madurez en el Indo-Pac√≠fico requiere un m√≠nimo de 30-35 a√Īos (Limpus 1992; Limpus y Miller 2000; Mortimer et al . 2002, 2003). En el noreste de Australia, se estima que la primera reproducci√≥n ocurre entre 31 y 36 a√Īos para las hembras y 38 a√Īos para los machos (Limpus y Miller 2000).

Los datos sobre la longevidad reproductiva en las tortugas carey son limitados, pero est√°n disponibles con un n√ļmero cada vez mayor de proyectos de largo plazo y monitoreo intensivo en playas protegidas. Durante la √ļltima d√©cada, se han registrado numerosas tortugas carey caribe√Īas individuales que anidan activamente durante un per√≠odo de 14-22 a√Īos (CE Diez en litt. 2006, Z. Hillis-Starr en litt. 2006, Parrish y Goodman 2006). En el Indo-Pac√≠fico, Mortimer y Bresson (1999) y Limpus (1992) han informado de anidaci√≥n durante 17-20 a√Īos, comparable a otras tortugas quelonidas que var√≠an de 20 a 30 a√Īos (Carr et al . 1978, FitzSimmons et al . 1995) .

Dadas las edades estimadas hasta la madurez de 25 a√Īos en el Caribe y 35 a√Īos en el Indo-Pac√≠fico, con la mitad de la longevidad reproductiva estimada en 10 a√Īos, se calcula una duraci√≥n de generaci√≥n conservadora de 35 a√Īos (25 + 10 a√Īos) para el Caribe y el Oeste Atl√°ntico, y 45 a√Īos (35 + 10 a√Īos) en el Indo-Pac√≠fico. Al analizar los datos, las disminuciones durante tres generaciones se miden hasta por 105 a√Īos en el Caribe y el Atl√°ntico occidental y hasta 135 a√Īos en el Indo-Pac√≠fico. De hecho, la duraci√≥n de la generaci√≥n puede haber sido m√°s larga en los d√≠as en que la densidad de poblaci√≥n era mayor (Bjorndal et al . 2000).

Tama√Īo de la poblaci√≥n anidante y fecundidad
Las tendencias de la población de tortugas marinas se diagnostican mejor utilizando estimaciones de abundancia en el agua junto con estimaciones de parámetros demográficos como la supervivencia y las posibilidades de reclutamiento (Chaloupka y Limpus 2001, Bjorndal et al . 2005). Sin embargo, estos datos rara vez existen para las poblaciones de tortugas marinas, por lo que la mayoría de las evaluaciones se basan en la evaluación de las tendencias de anidación, lo que supone una estrecha correlación entre las tendencias de la población y la actividad de anidación (Bjorndal et al . 2005).

Para esta evaluaci√≥n, el tama√Īo de una poblaci√≥n de anidaci√≥n se define como el n√ļmero promedio de hembras individuales que anidan por a√Īo. En algunos casos, los n√ļmeros de poblaci√≥n se pueden determinar marcando la saturaci√≥n de las hembras que anidan o registrando el n√ļmero total de anidadores sacrificados. Sin embargo, con mayor frecuencia, las estimaciones de la poblaci√≥n deben derivarse de los registros del n√ļmero total de nidadas de huevos puestas durante una temporada. El marcado de saturaci√≥n de las hembras anidadoras indica que en la mayor√≠a de los sitios la tortuga carey promedio pone entre tres y cinco nidadas de huevos durante una sola temporada de anidaci√≥n (Richardson et al . 1999, Mortimer y Bresson 1999), con indicaciones de que las hembras reci√©n reclutadas ponen menos nidadas de huevos ( Mortimer y Bresson 1999, Beggs et al.. 2006), y posiblemente menos embragues en el Golfo P√©rsico / √Ārabe (Pilcher 1999). Siguiendo el patr√≥n de revisiones de estado anteriores, la presente evaluaci√≥n calcula el n√ļmero anual de hembras que anidan dividiendo el n√ļmero total de nidadas de huevos registradas, de tres a cinco para producir una estimaci√≥n de poblaci√≥n entre corchetes.

Tendencias y conclusiones de la población
En muchas partes del mundo, las poblaciones de tortuga carey han seguido disminuyendo desde la publicaci√≥n de la Evaluaci√≥n de la Lista Roja anterior (Meylan y Donnelly 1999). Las continuas p√©rdidas en el sudeste asi√°tico son motivo de especial preocupaci√≥n. Las tortugas carey se enfrentan a m√ļltiples amenazas graves. El volumen del comercio de carey ha disminuido, pero sigue siendo activo y sustancial, y la industria japonesa de bekko permanece intacta.

En 2001, el Subcomit√© de Normas y Peticiones de la Lista Roja de la UICN confirm√≥ el listado de la Hawksbill en Peligro Cr√≠tico, basado en disminuciones continuas y a largo plazo superiores al 80% dentro del marco de tiempo de tres generaciones y explotaci√≥n continua (UICN 2001b). La revisi√≥n del Subcomit√© cit√≥ ¬ęevidencia convincente de reducciones superiores al 80% en las √ļltimas tres generaciones en muchos, si no en la mayor√≠a de los sitios de reproducci√≥n importantes en todo el rango global de la especie¬Ľ. No es sorprendente que esos descensos reflejen la intensidad del comercio de carey en el siglo XX. Aunque todav√≠a existen algunas poblaciones relativamente grandes, especialmente en Australia, esto no es inconsistente con la reducci√≥n de la poblaci√≥n global o incluso regional a largo plazo durante tres generaciones (un punto se√Īalado por el Subcomit√©). A diferencia de las revisiones anteriores del estado de la tortuga carey, La presente evaluaci√≥n es cuantitativa y proporciona una base num√©rica para el listado global de las especies en Peligro Cr√≠tico. Las conclusiones de 2001 del Subcomit√© de Normas y Peticiones de la Lista Roja de la UICN son tan v√°lidas hoy como lo fueron hace seis a√Īos.

La evaluación actual demuestra claramente la importancia de la protección tanto en hábitats terrestres como marinos. Con protección, algunas poblaciones se han estabilizado y otras están aumentando, especialmente en el Caribe. Los aumentos documentados en el Caribe coinciden con reducciones dramáticas en la toma de los terrenos de alimentación de Cuba que, en efecto, han salvado a decenas de miles de grandes tortugas carey desde principios de la década de 1990. Tales aumentos brindan esperanza para el futuro, pero desafortunadamente siguen siendo la excepción y no la regla. Se necesitan resultados similares en otros lugares.

Localización geográfica de la Eretmochelys imbricata

La tortuga carey tiene una distribuci√≥n circumglobal en aguas tropicales y, en menor medida, subtropicales del oc√©ano Atl√°ntico, el oc√©ano √ćndico y el oc√©ano Pac√≠fico. Las tortugas carey son migratorias y los individuos realizan movimientos complejos a trav√©s de h√°bitats geogr√°ficamente dispares durante sus vidas. La anidaci√≥n de la tortuga carey ocurre en al menos 70 pa√≠ses, aunque gran parte de ella ahora solo a bajas densidades. Sus movimientos dentro del medio marino son menos entendidos, pero se cree que las tortugas carey habitan las aguas costeras en m√°s de 108 pa√≠ses (Groombridge y Luxmoore 1989, Baillie y Groombridge 1996; ver Panorama regional en material complementario).

Mapa de rango geogr√°fico para la Tortuga Carey

¬ŅPor qu√© la Tortuga Carey est√° en peligro cr√≠tico de extinci√≥n?

Razón fundamental
El an√°lisis de cuentas hist√≥ricas y recientes publicadas e in√©ditas indica una disminuci√≥n considerable de la subpoblaci√≥n en todas las cuencas oce√°nicas principales durante las √ļltimas tres generaciones de Carey como resultado de la sobreexplotaci√≥n de hembras y huevos adultos en las playas de anidaci√≥n, degradaci√≥n de los h√°bitats de anidaci√≥n, captura de juveniles y adultos. en √°reas de alimentaci√≥n, mortalidad incidental relacionada con la pesca marina y degradaci√≥n de h√°bitats marinos. Los an√°lisis de los cambios en la subpoblaci√≥n en 25 sitios de √≠ndice distribuidos a nivel mundial (ver W-Figura 1 en material complementario) muestran una disminuci√≥n del 84 al 87% en el n√ļmero de hembras maduras que anidan anualmente durante las √ļltimas 3 generaciones de Carey (ver W-Tabla 1 en material complementario) . Numerosas poblaciones, especialmente algunas de las m√°s grandes, han seguido disminuyendo desde la √ļltima evaluaci√≥n de la especie (Meylan y Donnelly 1999). Hoy,

Procedimiento de evaluación :
De acuerdo con las Categorías y Criterios de la Lista Roja de la UICN, la Carey se encuentra en Peligro Crítico (CR A2bd) porque cumple con los siguientes criterios:

A. Reducci√≥n del tama√Īo de la poblaci√≥n basada en:

2. Una observaci√≥n observada, estimada, inferida o sospecha de una reducci√≥n del tama√Īo de la poblaci√≥n del 80% en los √ļltimos 10 a√Īos o tres generaciones, la que sea m√°s larga, donde la reducci√≥n o sus causas pueden no haber cesado O puede no entenderse O puede no ser reversible, seg√ļn (y especificando):

( b) un índice de abundancia apropiado para el taxón; y

(d) niveles reales o potenciales de explotación.

Esta evaluaci√≥n mide los cambios en las poblaciones en funci√≥n del n√ļmero de individuos maduros (UICN 2001a), espec√≠ficamente los cambios en el n√ļmero anual de hembras que anidan.

Sitios de índice :
Elección de sitios de índice. Los datos históricos confiables no están disponibles para todas las subpoblaciones, por lo que el presente informe cuantifica las tendencias de la población al examinar los datos de 25 sitios de índice (ver W-Figura 1, IND-Tabla 1, PAC-Tabla 1 y ATL-Tabla 1 en material complementario). Los sitios de índice se eligieron para representar tendencias de subpoblación regionales amplias a lo largo del tiempo e incluir áreas de anidación principales representativas, así como muchas de las áreas de anidación menores para las que se dispone de datos cuantitativos. Se estima que el 41% de la población mundial actual de hembras anidadoras está representada por sitios índice.

El m√©todo m√°s confiable para monitorear las tendencias en las poblaciones de tortugas marinas son las evaluaciones de poblaci√≥n a largo plazo realizadas en la playa de anidaci√≥n (Meylan 1982) y se utilizan como un √≠ndice de abundancia apropiado para el tax√≥n (UICN 2001a, 2001b). Pero, estimar el n√ļmero total de hembras adultas en una poblaci√≥n de anidaci√≥n es complicado por el hecho de que una hembra individual generalmente anida varias veces dentro de una temporada de reproducci√≥n y sigue un calendario de reproducci√≥n no anual, con intervalos de dos a siete a√Īos que separan la anidaci√≥n consecutiva estaciones. Los individuos tambi√©n pueden ser reproductivamente activos durante d√©cadas (Carr et al.. 1978, FitzSimmons et al. 1995, Mortimer y Bresson 1999). El monitoreo a largo plazo es, por lo tanto, esencial para documentar el verdadero cambio de poblaci√≥n. Existen pocos estudios a largo plazo sobre las tortugas carey que anidan, en parte porque la investigaci√≥n de las tortugas marinas no se hizo popular hasta la d√©cada de 1970, y para entonces muchas poblaciones ya se hab√≠an reducido a niveles bajos (Meylan 1999).

La interpretaci√≥n de datos a largo plazo puede ser complicada. Debido a que las tortugas carey maduran lentamente, una poblaci√≥n de anidaci√≥n sobreexplotada ya puede estar en declive durante d√©cadas antes de que el da√Īo se manifieste como una disminuci√≥n en el n√ļmero de tortugas anidadoras en la playa de anidaci√≥n. Mientras tanto, los aumentos documentados en el n√ļmero de hembras anidadoras deben interpretarse con cautela, ya que no siempre reflejan un aumento absoluto en el tama√Īo de la poblaci√≥n. En situaciones en las que se brinda protecci√≥n a una poblaci√≥n reproductora que anteriormente hab√≠a sido objeto de una explotaci√≥n intensa, es probable que el n√ļmero de nidadas puestas aumente precipitadamente en la nueva colonia protegida. Esto se debe a que, con protecci√≥n, las hembras individuales sobreviven no solo para poner su complemento completo de tres a cinco nidadas de huevos en una sola temporada de anidaci√≥n,

Debido al ciclo de vida extendido y complicado de la Carey, cuantificar solo una etapa del ciclo de vida no siempre representar√° adecuadamente el verdadero estado de toda la poblaci√≥n. Por ejemplo, cuando la sobreexplotaci√≥n de hembras o huevos que anidan ha impedido la reproducci√≥n durante largos per√≠odos de tiempo, las estimaciones de la disminuci√≥n de la poblaci√≥n basadas solo en el n√ļmero de nidos pueden subestimar significativamente la disminuci√≥n de la poblaci√≥n general en esos sitios porque no reflejar√°n la ausencia de juveniles tortugas alimenticias en la poblaci√≥n en general (Mortimer 1995). Aunque los estudios sobre √°reas de alimentaci√≥n son √ļtiles, los datos cuantitativos confiables sobre el tama√Īo de las poblaciones de alimentaci√≥n, y especialmente los datos hist√≥ricos que describen las poblaciones de alimentaci√≥n, generalmente no est√°n disponibles.et al . 1994, Encalada et al . 1996). Del mismo modo, los aumentos recientes en algunas playas de anidaci√≥n del Caribe demuestran la dificultad de predecir un n√ļmero creciente de tortugas marinas. Aunque el esfuerzo reducido en la pesquer√≠a de la carey cubana ha salvado a m√°s de 55,000 animales grandes en sus √°reas de alimentaci√≥n desde principios de la d√©cada de 1990 (Mortimer et al . 2007), hasta la fecha los aumentos regionales de anidaci√≥n siguen siendo relativamente peque√Īos.

Fuentes de datos para sitios de √≠ndice. Para evaluar los cambios a largo plazo en las poblaciones de anidaci√≥n en cada uno de los 25 sitios de √≠ndice, utilizamos varios tipos de fuentes de datos, a menudo en combinaci√≥n entre s√≠. Para los sitios para los que no se dispone de datos sobre el n√ļmero anual de hembras anidadoras, utilizamos otros √≠ndices de abundancia de anidaci√≥n, incluidos el n√ļmero de nidos registrados, el n√ļmero de hembras anidadoras matadas, el n√ļmero de hembras anidadoras registradas por unidad de esfuerzo de patrulla y el n√ļmero de nidadas de huevos. recolectada para consumo humano o para incubaci√≥n en criaderos. En algunos sitios, se utilizaron diferentes medidas de abundancia de tortuga carey, incluidas las estad√≠sticas de exportaci√≥n de carey y el n√ļmero total de animales sacrificados (incluidas las tortugas que anidan y se alimentan). Los datos se derivaron de una multitud de fuentes, incluida la literatura cient√≠fica e hist√≥rica publicada y los informes no publicados. Agradecemos a los numerosos investigadores, especialmente a los miembros de la Fuerza de Tarea MTSG Hawksbill, que generosamente proporcionaron sus datos in√©ditos y el beneficio de su experiencia personal para garantizar que la informaci√≥n m√°s actualizada se incluya en esta evaluaci√≥n (ver Agradecimientos en el material complementario). Como se se√Īala en el texto y en las tablas adjuntas, dicha informaci√≥n se registra como en iluminado. citas

Desafortunadamente, para las tortugas marinas y otras especies de larga vida, rara vez se dispone de d√©cadas de datos cuantitativos a largo plazo. Pocos proyectos de monitoreo de nidos de tortuga carey se llevaron a cabo en el siglo XX en poblaciones que ahora est√°n agotadas o remanentes de su tama√Īo anterior (Meylan 1999). Sin embargo, para estimar los cambios en las poblaciones a lo largo del tiempo, se deben considerar las contribuciones de poblaciones hist√≥ricamente grandes, pero ahora agotadas. Cuando faltan datos cuantitativos, los registros de viejos naturalistas, los datos hist√≥ricos de recolecci√≥n de huevos y las estad√≠sticas de comercio de tortugas son a menudo la mejor fuente de informaci√≥n sobre las poblaciones, y se pueden usar para estimar la abundancia anterior y las disminuciones posteriores. Desafortunadamente, si bien hay disponible informaci√≥n excelente sobre el enorme comercio de carey, En muchas √°reas del mundo, los investigadores nunca sabr√°n el alcance total de los descensos de Hawksbill que han tenido lugar antes y durante el siglo XX. Por ejemplo, las tortugas carey probablemente se encontraron en algunos n√ļmeros a lo largo de las costas orientales del Pac√≠fico y el Atl√°ntico, aunque ahora se han vuelto escasas.

Datos extrapolados para sitios de √≠ndice. En la presente evaluaci√≥n, donde hay datos cuantitativos disponibles, las estimaciones de abundancia de la poblaci√≥n se basan en datos sin procesar y en funciones de extrapolaci√≥n lineal y exponencial (UICN 2001a). En algunas subpoblaciones, se exhibi√≥ m√°s de una trayectoria durante el intervalo de 3 generaciones; Por lo tanto, los cambios en el tama√Īo de la subpoblaci√≥n a menudo se basan en una combinaci√≥n de datos sin procesar y extrapolaciones. Si no se cree que haya ocurrido ning√ļn cambio fuera del intervalo de tiempo para el cual los datos de abundancia publicados est√°n disponibles, usamos los datos en bruto para determinar el cambio en el tama√Īo de la poblaci√≥n. Sin embargo, cuando parec√≠a que el cambio en la abundancia de la subpoblaci√≥n se produc√≠a fuera del intervalo para el que hab√≠a datos brutos disponibles, utilizamos t√©cnicas de extrapolaci√≥n para determinar el cambio general. Se usaron extrapolaciones lineales cuando se cre√≠a que ocurr√≠a la misma cantidad de cambio cada a√Īo, independientemente del tama√Īo total de la subpoblaci√≥n. Se utilizaron extrapolaciones exponenciales cuando se cre√≠a que el cambio era proporcional al tama√Īo de la subpoblaci√≥n. En los casos en que hay una falta de informaci√≥n sobre la tasa de cambio espec√≠fica, utilizamos extrapolaciones tanto lineales como exponenciales para obtener una estimaci√≥n de la poblaci√≥n. Sin embargo, cuando la funci√≥n lineal o exponencial produjo un n√ļmero obviamente poco realista, incluimos las cifras poco realistas en las tablas que resumen el cambio de poblaci√≥n estimado a lo largo de tres generaciones (y las notamos como poco realistas), pero no utilizamos esas cifras poco realistas para estimar la poblaci√≥n cambios para la cuenca oce√°nica bajo consideraci√≥n (ver IND-Tabla 3, PAC-Tabla 3,

Extrapolaciones hacia atr√°s de poblaciones crecientes. Se han registrado aumentos significativos en las poblaciones de anidaci√≥n durante las √ļltimas dos d√©cadas en varias localidades de anidaci√≥n, particularmente en el Oc√©ano Atl√°ntico en los siguientes sitios de √≠ndice: Antigua (Bah√≠a Jumby), Barbados, Cuba (Cayos Doce Leguas), M√©xico (Pen√≠nsula de Yucat√°n) ), Puerto Rico (Isla Mona) e Islas V√≠rgenes de los Estados Unidos (Buck Island Reef National Monument). Los aumentos observados en la poblaci√≥n se correlacionan con la implementaci√≥n de medidas de protecci√≥n en estos sitios de anidaci√≥n en combinaci√≥n con una disminuci√≥n de la explotaci√≥n en las zonas de alimentaci√≥n vecinas (especialmente en Cuba). Sin embargo, la mayor√≠a de estas poblaciones ahora en aumento no fueron monitoreadas antes de la implementaci√≥n de las medidas de protecci√≥n (la presencia de investigadores en la playa es a menudo un elemento significativo de la protecci√≥n real que brindan dichos sitios).

Utilizando solo los datos en bruto disponibles para estos sitios que ahora est√°n en aumento, ser√≠a imposible estimar la tasa general de cambio de poblaci√≥n durante las √ļltimas tres generaciones de tortugas, ya que en la mayor√≠a de los casos los datos de los sitios protegidos solo est√°n disponibles desde mediados de los a√Īos ochenta en adelante. . No hay raz√≥n para dudar de que estas poblaciones en aumento hayan sufrido el mismo tipo de disminuci√≥n que otras poblaciones de anidaci√≥n en la regi√≥n para las cuales existen datos anteriores. En lugar de eliminar a estas poblaciones de los c√°lculos resumidos de la cuenca oce√°nica (y sobreestimar la tasa de disminuci√≥n), incorporamos estos datos extrapolando hacia atr√°s desde 1985, utilizando la trayectoria de poblaci√≥n promedio calculada para todos los otros sitios de √≠ndice en la regi√≥n para que hay datos anteriores a 1985.

Información cualitativa
Las tasas de cambio hist√≥ricas num√©ricas en los tama√Īos de las poblaciones de anidaci√≥n en los Sitios √ćndice describen solo un aspecto del estado de conservaci√≥n global de la tortuga Carey, y tienden a estar algo sesgadas hacia aquellas subpoblaciones para las cuales existen datos cuantitativos a largo plazo. Tambi√©n existe una gran cantidad de informaci√≥n sobre el estado actual de muchas de las poblaciones de anidaci√≥n de tortugas carey del mundo, as√≠ como los diversos factores modernos, tanto positivos como negativos, que los afectan. Estos incluyen: a) los impactos residuales del comercio de carey a largo plazo; b) niveles actuales de sacrificio intencional y recolecci√≥n de huevos; c) captura incidental en artes de pesca; d) destrucci√≥n de playas de anidaci√≥n causadas por el desarrollo costero no regulado, la contaminaci√≥n por hidrocarburos, el aumento del nivel del mar y los procesos erosivos que lo acompa√Īan, y temperaturas de incubaci√≥n elevadas; e) da√Īos al h√°bitat de alimentaci√≥n causados ‚Äč‚Äčpor el calentamiento del agua de mar y la contaminaci√≥n; y f) esfuerzos para crear conciencia y coordinar y legislar la protecci√≥n. Dicha informaci√≥n es cr√≠tica para una comprensi√≥n completa del estado actual de las poblaciones de Carey en todo el mundo.

Para 58 pa√≠ses de todo el mundo, hemos compilado informaci√≥n sobre los tama√Īos de poblaci√≥n estimados actuales e informaci√≥n cualitativa sobre las tendencias actuales en las poblaciones de anidaci√≥n y alimentaci√≥n, y los factores que influyen en ellas de manera positiva o negativa (ver IND-Tabla 5, PAC-Tabla 5 y ATL- Tabla 7 en material complementario) La inclusi√≥n de dicha informaci√≥n relativamente cualitativa asegura que incluso aquellos pa√≠ses con la menor cantidad de recursos para el monitoreo y la aplicaci√≥n puedan estar representados en esta evaluaci√≥n; y estas √°reas son a menudo aquellas donde se han producido la mayor explotaci√≥n y disminuci√≥n (UICN 2001b).

Incertidumbres en el proceso de evaluación
Al igual que con cualquier evaluaci√≥n basada en datos hist√≥ricos o peque√Īos conjuntos de datos, existe incertidumbre en relaci√≥n con los resultados finales de este informe. Las fuentes de incertidumbre est√°n enraizadas en el procedimiento en s√≠, as√≠ como en la naturaleza estoc√°stica de la biolog√≠a de la carey. Ambas fuentes de incertidumbre se relacionan en √ļltima instancia con la falta de informaci√≥n, y cuando se trata de un animal tan longevo como una tortuga carey, este puede ser un problema particularmente grave.

Desde la √ļltima evaluaci√≥n de Hawksbill (Meylan y Donnelly 1999), el Grupo de Trabajo de Normas y Peticiones de la UICN ha desarrollado un sistema de ecuaciones de regresi√≥n para abordar los cambios de la poblaci√≥n a lo largo del tiempo y producir estimaciones de tama√Īos de poblaci√≥n anteriores. Con el cuidado de filtrar las poblaciones en regresi√≥n excesiva, este sistema parece ser adecuado. La escala del cambio de la poblaci√≥n debe abordarse con cautela: por un lado, los descensos no pueden ser inferiores al 100%, pero los aumentos potenciales de la poblaci√≥n son ilimitados. Peque√Īos descensos de poblaci√≥n que pueden ser dif√≠ciles de observar anualmente pueden ser devastadores durante varias generaciones. Por ejemplo, una poblaci√≥n hipot√©tica de Hawksbill que asciende a 1,000 hembras disminuyendo a una tasa constante del 1% anual habr√≠a disminuido en un 50% en solo 68 a√Īos y en un 75% en 135 a√Īos.

Otro tema de preocupaci√≥n es el hecho de que la mayor√≠a de las crecientes poblaciones de anidaci√≥n en el Caribe se incluyeron como sitios de √≠ndice en esta evaluaci√≥n, mientras que muchas poblaciones en declive no se incluyeron debido a la falta de datos. En muchos sitios, el simple proceso de monitoreo de una poblaci√≥n ofrece una protecci√≥n significativa. Mientras tanto, los sitios de anidaci√≥n adyacentes sin protecci√≥n y sin monitoreo pueden estar sufriendo una disminuci√≥n significativa debido a la caza furtiva y la destrucci√≥n del h√°bitat de anidaci√≥n que no est√°n registrados. Un ejemplo de ello es el de Antigua / Barbuda, donde la poblaci√≥n relativamente peque√Īa de anidaci√≥n de Jumby Bay, que ha sido monitoreada intensamente desde 1987, ha aumentado en un 79% (+23 tortugas) durante las √ļltimas dos d√©cadas. Mientras tanto, las otras 35 playas conocidas de anidaci√≥n de Carey de Antigua / Barbuda tampoco han recibido protecci√≥n, ni se ha monitoreado el estado de sus poblaciones de anidaci√≥n (ver ATL-Tabla 7 en Material complementario). Nos preocupa que en el Oc√©ano Atl√°ntico, las poblaciones protegidas est√©n sobrerrepresentadas en nuestra evaluaci√≥n, lo que hace que la evaluaci√≥n subestime la tasa real de disminuci√≥n de la poblaci√≥n regional.

Seychelles, en el Oc√©ano √ćndico, es uno de los pocos lugares en el mundo donde existen registros de monitoreo a largo plazo de playas protegidas y no protegidas (ver IND-Tabla 4 en Material complementario). Para las islas interiores de Seychelles, el monitoreo se realiz√≥ en las 22 islas tanto a principios de la d√©cada de 1980 como a principios de la d√©cada de 2000. Las poblaciones de anidaci√≥n en las dos islas que hab√≠an estado bien protegidas desde la d√©cada de 1970 aumentaron en un 389% durante un per√≠odo de dos d√©cadas; Mientras tanto, las poblaciones de anidaci√≥n en 13 islas que no hab√≠an recibido protecci√≥n antes de 1994 disminuyeron en un 59% durante el mismo per√≠odo. Cuando las 22 islas interiores se consideran juntas, hubo una disminuci√≥n general del 24% en la poblaci√≥n total de anidaci√≥n entre principios de los a√Īos ochenta y principios de los a√Īos 2000.

Las amenazas más importantes para las tortugas carey, descritas aquí, se tratan con mayor detalle en la sección titulada Descripción regional (ver Material complementario).
Comercio de concha. Las estad√≠sticas comerciales recientes e hist√≥ricas de carey son clave para comprender el efecto enorme y duradero que ha tenido el comercio en las poblaciones de tortugas carey de todo el mundo (ver IND-Tabla 5, PAC-Tabla 5 y ATL-Tabla 7 en material complementario). En los √ļltimos 100 a√Īos, millones de tortugas carey han sido asesinadas en los mercados de carey de Europa, Estados Unidos y Asia. La dif√≠cil situaci√≥n mundial de la Carey en la segunda mitad del siglo XX ha sido reconocida por la inclusi√≥n de la especie en la categor√≠a m√°s amenazada de la Lista Roja de la UICN desde 1968 y la inclusi√≥n de todas las poblaciones de Carey en el Ap√©ndice I de CITES, la Convenci√≥n sobre Comercio internacional de especies en peligro de extinci√≥n, desde 1977. Sin embargo, el comercio continu√≥ a niveles excepcionalmente altos durante a√Īos a medida que los principales pa√≠ses comerciales se adhirieron a CITES y Jap√≥n, el mayor consumidor mundial de bekko (carey), continu√≥ importando concha bajo una reserva CITES (excepci√≥n) hasta 1993. Durante el per√≠odo 1950-1992, las importaciones japonesas de bekko fueron el equivalente de 1,329,044 tortugas grandes (1,408,787 kg). Estimando conservadoramente que el 30% de las tortugas capturadas para el comercio eran hembras anidadoras, casi 400,000 hembras carey adultas fueron asesinadas para el mercado japon√©s en esos a√Īos, un marco de tiempo que se aproxima a una sola generaci√≥n de Hawksbill. El comercio dom√©stico significativo de productos de Carey sigue siendo un problema importante en muchos pa√≠ses y, a pesar de las prohibiciones internacionales y nacionales y la disminuci√≥n del volumen en la √ļltima d√©cada, el comercio sigue siendo una amenaza continua y generalizada en las Am√©ricas y el sudeste asi√°tico (Fleming 2001, Chac√≥n 2002, TRAFFIC Southeast Asia 2004, van Dijk y Shepherd 2004,
Colecci√≥n de huevos . Los niveles intensos de explotaci√≥n de huevos contin√ļan en muchas partes del mundo (ver IND-Tabla 5 y ATL-Tabla 7 en material complementario), especialmente en el sudeste asi√°tico, donde se acerca al 100% en muchas √°reas (ver PAC-Tablas 4 y 5 en Suplemento Material).
Masacre por carne . Las tortugas carey adultas y juveniles todavía se matan para carne en muchas áreas (ver IND-Tabla 5, PAC-Tabla 5 y ATL-Tabla 7 en material complementario). En algunos lugares, los pescadores utilizan la carne como cebo para tiburones (datos no publicados de J. Mortimer, datos no publicados de C. Lagueux). Los pescadores que se dedican a la langosta y los peces de arrecife suelen tomar las tortugas carey que encuentran (Carr y Meylan 1980).
Destrucci√≥n del h√°bitat de anidaci√≥n . Las costas tropicales se est√°n desarrollando r√°pidamente para el turismo, lo que a menudo conduce a la destrucci√≥n del h√°bitat de anidaci√≥n (ver IND-Tabla 5, PAC-Tabla 5 y ATL-Tabla 7 en material complementario). Debido a que las tortugas carey prefieren anidar debajo de la vegetaci√≥n, se ven particularmente afectadas por el desarrollo frente a la playa y la limpieza de la vegetaci√≥n de dunas. Las tortugas carey que anidan durante el d√≠a en el Oc√©ano √ćndico occidental son especialmente sensibles a las perturbaciones causadas por la actividad humana en la costa y en aguas cercanas a la costa (Mortimer 2004). En otras partes del mundo, como el Medio Oriente y Australia Occidental, las refiner√≠as de gas y petr√≥leo perturban gravemente el h√°bitat de anidaci√≥n (ver IND-Tabla 5 y PAC-Tabla 5 en material complementario).
Destrucción del hábitat de alimentación . Las tortugas carey se asocian típicamente con los arrecifes de coral, que se encuentran entre los ecosistemas marinos más amenazados del mundo (Wilkinson 2000). El cambio climático ha llevado a eventos masivos de blanqueamiento de corales con consecuencias permanentes para los hábitats locales (Sheppard 2006) (ver IND-Tabla 5, PAC-Tabla 5 y ATL-Tabla 7 en material complementario).
Hibridaci√≥n de tortugas carey con otras especies . En ciertos sitios donde el n√ļmero de tortugas carey es particularmente bajo, se hibridan regularmente con otras especies de tortugas marinas (ver Tabla 7 de ATL en Material complementario).
Enredo e ingestión de desechos marinos, incluidos los aparejos de pesca . Las tortugas carey son particularmente susceptibles a enredarse en las redes de enmalle (ver IND-Tabla 5, PAC-Tabla 5 y ATL-Tabla 7 en material complementario) y capturar en anzuelos de pesca (Mortimer 1998). Las tortugas carey juveniles comprendieron el 47% de todas las tortugas enredadas en redes de pesca abandonadas y otros escombros en aguas del norte de Australia (Kiessling 2003, White 2004). La ingestión de desechos marinos por Hawksbills también es significativa (White 2004).
Contaminación por hidrocarburos . Existe evidencia de que la contaminación por hidrocarburos tiene un mayor impacto en las tortugas carey que en otras especies de tortugas (Meylan y Redlow 2006). En algunas partes del mundo (especialmente en Oriente Medio), la contaminación por hidrocarburos es un problema importante (ver IND-Tabla 5 en Material complementario).

Descripción del comercio de concha de tortuga

Historia del comercio
La concha, los hermosos escudos del caparaz√≥n y el plastr√≥n de la tortuga carey, ha sido apreciada desde la antig√ľedad. Rodeado de leyendas, la carey ha sido descrita como ¬ęuno de los art√≠culos rom√°nticos del comercio, no solo por su origen, sino por las criaturas de las que se obtiene y las personas que participan en el comercio¬Ľ (citado en Parsons 1972 ) Joyas y otros objetos de carey han sido desenterrados de tumbas predin√°sticas de los gobernantes nubios de Egipto y excavados en las ruinas del Imperio Han que gobern√≥ China en tiempos precristianos. Hace m√°s de 2.000 a√Īos, Julio C√©sar consideraba que los almacenes de Alejandr√≠a rebosantes de carey eran el principal bot√≠n de su triunfo. En los primeros a√Īos del siglo IX, las caravanas de comerciantes √°rabes llevaban cuernos de rinoceronte, marfil, y carey en todo el Oc√©ano √ćndico. Durante los siguientes 1,000 a√Īos, el comercio de carey floreci√≥ (Parsons 1972). Alrededor de 1700, durante el per√≠odo Edo, los artesanos bekko (carey) de Jap√≥n se establecieron en Nagasaki (Milliken y Tokunaga 1987).

El comercio de carey se ha relacionado estrechamente con el descubrimiento, la conquista y el comercio europeos en todo el mundo. Los portugueses, holandeses, franceses e ingleses desempe√Īaron papeles importantes en el comercio mundial; la explotaci√≥n se produjo en todos los oc√©anos tropicales del mundo, y especialmente en las Indias Orientales (es decir, hoy en d√≠a India, Indochina, Indonesia, Malasia y Filipinas). Las Indias Orientales fueron una fuente importante de la concha de la antig√ľedad, y estas ricas aguas han sido llamadas los mares m√°s productivos del mundo para la concha (Parsons 1972). En el Pac√≠fico insular, el comercio internacional no se desarroll√≥ hasta mediados del siglo XIX, pero una vez establecido, tuvo un enorme impacto en las tortugas carey de la regi√≥n. Durante los siguientes 150 a√Īos, la carey fue un bien preciado en el Pac√≠fico, primero con los sandadores y luego con los balleneros (McKinnon 1975).

La pesca de tortuga carey europea en el Caribe comenz√≥ a mediados del siglo XVII y se intensific√≥ durante todo el siglo XVIII a medida que aument√≥ la demanda (McClenachan et al.. 2006). Cuando diezmaron las poblaciones locales de Carey en una zona tras otra, los pescadores de tortugas se mudaron de un sitio a otro. Los abundantes recursos de Carey de Am√©rica Central fueron explotados durante m√°s de 100 a√Īos por comerciantes, incluidos estadounidenses, que establecieron la ciudad de Bocas del Toro en la costa de Panam√° en 1826 (Parsons 1972). La tortuga segu√≠a siendo un negocio lucrativo en Cuba en 1885 cuando el pueblo de Cocodrilos en la Isla de los Pinos fue colonizado por pescadores de tortugas que emigraron de las Islas Caim√°n despu√©s de que desaparecieron sus Carey (Carrillo et al. 1999). Durante los siguientes 100 a√Īos, muchas decenas de miles de tortugas carey fueron capturadas en los ricos terrenos de alimentaci√≥n de la plataforma cubana.

Comercio del siglo XX
Las estad√≠sticas comerciales de caparaz√≥n de tortuga son clave para comprender el efecto enorme y duradero que el comercio ha tenido en las poblaciones de Carey en todo el mundo. A principios del siglo XX, la carey se import√≥ para mercados de lujo en Europa, Estados Unidos y Asia, ya que la fabricaci√≥n de peines y cepillos, cajas de joyas y adornos de carey era ¬ęuna industria establecida en casi todos los pa√≠ses civilizados¬Ľ (Seale 1917). La disminuci√≥n en las poblaciones de Carey fue evidente en muchas √°reas durante la primera parte del siglo, como lo demuestran las expresiones de ¬ędestrucci√≥n sin sentido¬Ľ en las Islas V√≠rgenes (Schmidt 1916) y la sobreexplotaci√≥n en las Indias Orientales Holandesas (ahora Indonesia) (Dammerman 1929) . Aunque los registros existentes documentan un comercio extenso en muchos pa√≠ses, como las 8,000 Hawksbills (8,

Durante el siglo XX, Jap√≥n fue el mayor importador mundial de carey (Milliken y Tokunaga 1987, Groombridge y Luxmoore 1989). Aunque los datos no est√°n disponibles para las importaciones en la primera mitad del siglo, las estad√≠sticas japonesas documentan la importaci√≥n de conchas equivalentes a m√°s de 1.3 millones de tortugas carey grandes de todo el mundo entre 1950-1992 y m√°s de 575,000 juveniles de peluche de Asia entre 1970-1986 (Milliken y Tokunaga 1987, Groombridge y Luxmoore 1989). El comercio local de tortugas carey rellenas tambi√©n floreci√≥ en el Oc√©ano √ćndico, el Pac√≠fico y las Am√©ricas, especialmente en las zonas tur√≠sticas. Cuando se consideran las importaciones japonesas, europeas, americanas y otras asi√°ticas junto con las grandes cantidades de carey utilizadas localmente en lugares como Sri Lanka y Madagascar,

Carey y CITES
En 1975, en reconocimiento de su estado de amenaza, el Carey se incluy√≥ en los Ap√©ndices I (poblaci√≥n del Atl√°ntico) y II (poblaci√≥n del Pac√≠fico) de CITES, la Convenci√≥n sobre el Comercio Internacional de Especies Amenazadas de Fauna y Flora Silvestres, cuando la Convenci√≥n vino a la fuerza. Para 1977, toda la especie fue trasladada al Ap√©ndice I para prohibir todo el comercio internacional. Sin embargo, el comercio mundial continu√≥ durante varios a√Īos, en gran parte impulsado por la demanda japonesa. A finales de 1992, las importaciones japonesas cesaron, pero la industria contin√ļa operando con material almacenado.
A fines de la década de 1970, más de 45 países estaban involucrados en la exportación e importación de conchas crudas, con importaciones anuales japonesas equivalentes a aproximadamente 37,700 tortugas (40,000 kg).
Los niveles de exportación e importación se mantuvieron excepcionalmente altos hasta mediados de la década de 1980, cuando las principales naciones comerciales se unieron lentamente a la CITES. Cuando se adhirieron a la CITES en 1978, Francia e Italia tomaron reservas (excepciones) a la lista de la Hawksbill del Apéndice I; Estas reservas fueron retiradas en 1984 cuando se unieron a la UE.
Cuando Jap√≥n accedi√≥ a la CITES en 1980, tambi√©n tom√≥ una reserva sobre la tortuga carey y redujo su cuota anual al equivalente de 28,300 tortugas (30,000 kg), bas√°ndose √ļnicamente en las necesidades de su industria bekko.
En 1985, las propuestas CITES de Indonesia y Seychelles para colocar sus poblaciones de tortuga carey en el Apéndice II para permitir el comercio fracasaron en la 5ª Conferencia de las Partes CITES (COP 5). Una propuesta similar de Indonesia en la COP 6 en 1987 fue retirada antes de la votación.
Un informe completo sobre el comercio japonés de tortugas marinas por Milliken y Tokunaga en 1987 documentó cantidades significativas de comercio de bekko con países de la CITES. De 1980 a 1985, entre el 42% y el 58% de todas las importaciones de bekko se originaron en países de la CITES, sin los documentos de exportación adecuados.
En 1989, un informe detallado encargado por la Secretar√≠a de la CITES descubri√≥ que las poblaciones de tortugas carey se hab√≠an agotado o disminuido en 56 de las 65 unidades geopol√≠ticas para las que hab√≠a datos disponibles y estim√≥ que la poblaci√≥n de anidaci√≥n global anual era un m√≠nimo de 15,000-25,000 tortugas carey. Los autores concluyeron que la inclusi√≥n de la especie en el Ap√©ndice I era ¬ęindudablemente apropiada y debe mantenerse¬Ľ (Groombridge y Luxmoore 1989).
El 1 de abril de 1990, Jap√≥n redujo su cuota anual de bekko al equivalente de 18,870 tortugas (20,000 kg). En 1991, en un esfuerzo por evitar un embargo de los Estados Unidos de su pescado y productos pesqueros, Jap√≥n acord√≥ reducir a√ļn m√°s su cuota anual al equivalente de 7,075 tortugas (7,500 kg) para agosto de 1991, para establecer una cuota cero el 1 de enero de 1993, y abandonar su reserva Hawksbill en julio de 1994. Jap√≥n tambi√©n acord√≥ apoyar la reentrenamiento de cientos de artesanos bekko. A principios de la d√©cada de 1990, en respuesta al fin del comercio japon√©s, Cuba redujo su cuota anual de pesca de Carey de 5,000 tortugas a 500.
Desde 1994, los funcionarios de Seychelles y Zanzíbar adquirieron existencias de caparazón de tortuga de artesanos locales y posteriormente las quemaron para demostrar su compromiso de poner fin al comercio de caparazón de tortuga (Khatib et al. 1996, Mortimer 1999). Cabo Verde ha demostrado un compromiso similar (Fretey et al. 2002).
En 1997 y 2000, en CITES COP 10 y COP 11, Cuba propuso vender su carey almacenado a Jap√≥n, y tambi√©n propuso una continuaci√≥n del comercio internacional de carey tomado de las 500 tortugas carey capturadas cada a√Īo. Todas estas propuestas fallaron.
En respuesta al desacuerdo regional generado por el interés cubano en trasladar las tortugas carey del Caribe del Apéndice I al II, la Secretaría CITES convocó dos diálogos regionales sobre la carey en 2001 y 2002. Los Diálogos alentaron la cooperación regional al ayudar a establecer las prioridades de la carey. Como resultado, se han generado recursos para investigación, manejo y conservación.
Aunque el comercio de caparaz√≥n de tortuga contin√ļa amenazando a las tortugas carey en numerosos lugares, el volumen general se reduce sustancialmente. Treinta a√Īos despu√©s de la entrada en vigor de la CITES, la prohibici√≥n del comercio internacional demuestra su valor a lo largo del tiempo en la protecci√≥n de las tortugas carey. Sobre todo, los aumentos de anidaci√≥n en el Caribe coinciden con la enorme reducci√≥n de la pesca de Hhawksbill en aguas cubanas.
En junio de 2007, Cuba informó a la COP 14 de la CITES que voluntariamente instituiría una moratoria en sus pesquerías de tortugas marinas en 2008. Aunque Cuba tiene una reserva CITES Hawksbill (excepción) y se reserva el derecho de deshacerse de su arsenal de carey, la mayoría de las naciones son miembros de CITES y, por lo tanto, no puede comerciar legalmente en carey.
El comercio japonés de la concha
hace veinte a√Īos, en su informe hist√≥rico sobre el comercio de tortugas marinas en Jap√≥n, Milliken y Tokunaga (1987) se centraron en proporcionar estimaciones del n√ļmero de tortugas carey (y otras especies de tortugas marinas) representadas por los datos comerciales para que el efecto de La explotaci√≥n japonesa en todo el mundo podr√≠a ser evaluada. En particular, advirtieron que la explotaci√≥n pasada es relevante para comprender y predecir las tendencias actuales de la poblaci√≥n de tortugas marinas.

Las estimaciones del n√ļmero de tortugas carey involucradas en el comercio de carey se basan en factores de conversi√≥n calculados para cada regi√≥n por Milliken y Tokunaga (1987). A nivel mundial, la tortuga carey promedio produce 1.06 kg de carey; pero regionalmente, las conversiones son de 0,74 kg en el Oc√©ano √ćndico; 0,75 kg en Asia; 0,88 kg en Ocean√≠a; y 1.34 kg en el Caribe. Una combinaci√≥n de factores probablemente explica estas diferencias, incluida la variaci√≥n regional en el tama√Īo promedio de los adultos, as√≠ como la proporci√≥n relativa de tortugas adultas e inmaduras representadas en el comercio. Algunos informes indican que en el pasado la tortuga promedio produc√≠a m√°s caparazones que en las √ļltimas d√©cadas. Las tortugas adultas que sobreviven el tiempo suficiente continuar√°n creciendo, por lo que se deduce que el tama√Īo promedio de los animales que anidan tiende a disminuir en una poblaci√≥n sobreexplotada. En otros casos, Una vez que las poblaciones de anidaci√≥n han sido destruidas, los cazadores pueden cambiar su enfoque a las tortugas de alimentaci√≥n, que generalmente incluyen animales inmaduros. En ausencia de informaci√≥n hist√≥rica espec√≠fica que documente las clases de tama√Īo de los animales muertos, las conversiones que utilizamos en la presente evaluaci√≥n se basan en estimaciones proporcionadas por Milliken y Tokunaga. Basado en el comercio hasta 1992 (cuando cesaron las importaciones legales japonesas), la siguiente informaci√≥n revela el alcance de la explotaci√≥n japonesa de las poblaciones globales de Hawksbill y la contribuci√≥n porcentual de diferentes regiones a las importaciones totales durante 1950-1992. Las conversiones que utilizamos en la presente evaluaci√≥n se basan en estimaciones proporcionadas por Milliken y Tokunaga. Basado en el comercio hasta 1992 (cuando cesaron las importaciones legales japonesas), la siguiente informaci√≥n revela el alcance de la explotaci√≥n japonesa de las poblaciones globales de Hawksbill y la contribuci√≥n porcentual de diferentes regiones a las importaciones totales durante 1950-1992. Las conversiones que utilizamos en la presente evaluaci√≥n se basan en estimaciones proporcionadas por Milliken y Tokunaga. Basado en el comercio hasta 1992 (cuando cesaron las importaciones legales japonesas), la siguiente informaci√≥n revela el alcance de la explotaci√≥n japonesa de las poblaciones globales de Hawksbill y la contribuci√≥n porcentual de diferentes regiones a las importaciones totales durante 1950-1992.
Caribe y Am√©rica Latina (44.2%) : 29 pa√≠ses proporcionaron el caparaz√≥n de 460,220 tortugas (616,695 kg). Las exportaciones de Panam√° y Cuba fueron el equivalente de 152.070 y 106.948 tortugas (203.774 kg y 170.047 kg, respectivamente), lo que las convierte en las fuentes m√°s importantes de bekko en el mundo para Jap√≥n. Panam√° fue sede de los conjuntos de tortugas carey m√°s grandes de la regi√≥n hasta la √ļltima parte del siglo XX. Despu√©s de 1961, las tortugas carey en el comercio cubano fueron capturadas solo en el mar, pero comprend√≠an animales adultos y grandes inmaduros.
Asia (20,8%) : nueve pa√≠ses proporcionaron el caparaz√≥n de 387.020 tortugas (290.265 kg). Las exportaciones de Indonesia equival√≠an a 155.654 tortugas (116.741 kg), lo que la convierte en la fuente m√°s importante de la regi√≥n y el tercer proveedor mundial m√°s importante de Jap√≥n. Gran parte del caparaz√≥n exportado de Singapur a Jap√≥n era probablemente de origen indonesio (118.535 tortugas, 88.901 kg). Asia fue casi la √ļnica fuente de las importaciones de tortugas carey juveniles rellenas de Jap√≥n, como se analiza a continuaci√≥n.
América del Norte (15,1%) : Estados Unidos proporcionó a Japón el caparazón de 199,490 tortugas (211,463 kg) en dos envíos muy grandes, 142,241 kg en 1951 y 68,402 en 1954. Los países de origen son desconocidos, pero con toda probabilidad alguna cantidad se originó en los territorios del Caribe y el Pacífico de EE. UU.
Oc√©ano √ćndico y √Āfrica Oriental (8,7%) : 15 pa√≠ses proporcionaron el caparaz√≥n de 164.828 tortugas (121.973 kg). Kenia y Tanzania, puntos de recolecci√≥n regionales, fueron los principales exportadores. Los pa√≠ses del noroeste del Oc√©ano √ćndico est√°n notablemente ausentes de las estad√≠sticas de importaci√≥n japonesas. Como pa√≠s que no pertenece a la CITES, Maldivas ocup√≥ un lugar destacado en el comercio despu√©s de 1984 a pesar de su legislaci√≥n nacional que protege a las tortugas carey. Las importaciones japonesas, por lo tanto, contraven√≠an la CITES Conf. Res. 4.25, que requiere una naci√≥n con una reserva para tratar una especie del Ap√©ndice I como Ap√©ndice II, con documentos de exportaci√≥n v√°lidos del pa√≠s de origen.
Ocean√≠a (5,8%) : seis pa√≠ses proporcionaron el caparaz√≥n de 92.124 tortugas (81.069 kg). Una proporci√≥n significativa de este comercio se atribuye a Australia hasta 1977 (29,109 tortugas; 25,616 kg). Las Islas Salom√≥n y Fiji tambi√©n fueron proveedores importantes, especialmente en los √ļltimos a√Īos de comercializaci√≥n, con 40.982 y 14.490 tortugas (36.064 y 12.751 kg, respectivamente). Fiji prohibi√≥ todas las exportaciones de caparazones de tortuga en enero de 1991 (Daly, 1991), pero contin√ļa el comercio tur√≠stico nacional de curiosidades de carey y caparazones enteros (ver PAC-Tabla 5 en Material complementario).
Europa y √Āfrica occidental (5,4%) : 10 pa√≠ses proporcionaron el caparaz√≥n de 70.560 tortugas (74.793 kg). Los Pa√≠ses Bajos fueron el mayor exportador con el equivalente a 44.775 tortugas (47.461 kg), pero se desconoce la fuente de este caparaz√≥n.
En la d√©cada de 1970, las peque√Īas tortugas carey lacadas se hicieron populares en Jap√≥n como s√≠mbolos de larga vida. De 1970 a 1986, Jap√≥n import√≥ 576.702 tortugas carey juveniles, principalmente de Indonesia y Singapur, pero tambi√©n de Taiw√°n, Provincia de China (32.075), Ryukyus (13.438), Filipinas (8698), Vietnam (1195), Hong Kong (3549), y peque√Īas cantidades de un pu√Īado de otras naciones. Posteriormente, Jap√≥n prohibi√≥ el comercio, pero continu√≥ permitiendo a los comerciantes vender acciones adquiridas antes de julio de 1994. En diciembre de 1999, los distribuidores informaron que ten√≠an un total de 135 tortugas marinas disecadas (TRAFFIC East Asia-Japan 2000).
Numerosas irregularidades en las importaciones de bekko ocurrieron en los √ļltimos a√Īos del comercio de Jap√≥n bajo su reserva CITES. Estos incluyeron importaciones de conchas de pa√≠ses que no pertenecen a la CITES que no permitieron legalmente la exportaci√≥n de conchas, as√≠ como importaciones de pa√≠ses que se sabe que han tenido muy pocas tortugas para suministrar las conchas que se les atribuyen. Con base en estos datos, las importaciones japonesas de bekko de 11 de los 14 pa√≠ses reportados por los distribuidores en 1989 fueron ilegales.
La reserva de bekko en Jap√≥n incluye c√°scara cruda y productos terminados. Despu√©s de que Jap√≥n prohibi√≥ todas las importaciones en enero de 1993, las ventas internas japonesas de los suministros almacenados se mantuvieron altas. Entre julio de 1995 y julio de 1998, las existencias se redujeron de 188,4 a 102,73 toneladas (TRAFFIC East Asia-Japan 2000). No se dispone de informaci√≥n sobre las ventas anuales posteriores y su uso, pero los suministros se agotar√≠an si la utilizaci√≥n hubiera continuado en 28 toneladas al a√Īo despu√©s de julio de 1998.
Hoy, sin embargo, la industria de bekko está intacta y la demanda de los consumidores japoneses sigue siendo alta. En enero de 2000, el valioso caparazón crudo de las placas abdominales tenía un precio que oscilaba entre los JPY 30,000 por kg y JPY 150,000 por kg (US $ 294- $ 1470 en ese momento) (TRAFFIC East Asia-Japan 2000).
Comercio global del siglo XXI El comercio
interno significativo de los productos de Hawksbill es un problema importante en muchos pa√≠ses y, a pesar de las prohibiciones del comercio internacional y una reducci√≥n en su volumen en la √ļltima d√©cada, el comercio internacional y nacional sigue siendo una amenaza constante y generalizada en las Am√©ricas, Asia y partes de √Āfrica (Fleming 2001, Chacon 2002, TRAFFIC Southeast Asia 2004, van Dijk y Shepherd 2004, Brautigam y Eckert 2006, Reuter y Allan 2006).
Algunos distribuidores japoneses han continuado importando conchas ilegalmente como lo demuestran numerosos envíos de bekko interceptados en ruta hacia o en Japón desde que entró en vigencia la prohibición (TRAFFIC East Asia-Japan 2000) y el comercio subterráneo en curso en el sudeste asiático a Japón y otros destinos (van Dijk y Shepherd 2004, TRAFFIC Southeast Asia 2004).
Más de una década después de que entrara en vigencia la prohibición japonesa de las importaciones de bekko, van Dijk y Shepherd (2004) informaron sobre el interés de la Asociación Japonesa de Bekko en adquirir las reservas de bekko restantes de Indonesia.
Aunque el volumen del comercio en Indonesia disminuyó significativamente entre 1991 y 2001, sigue siendo considerable. La colección de carey todavía se produce en numerosos lugares, y la mayoría del comercio parece estar desorganizado y bajo tierra. Sumatra occidental, Nias y Papua son áreas donde se conoce o sospecha una explotación y comercio significativos (van Dijk y Shepherd 2004).
Aquellos familiarizados con el comercio advierten que las existencias de Indonesia deben ser incautadas ¬ęya que cualquier indicaci√≥n de reanudaci√≥n del comercio internacional de bekko podr√≠a dar lugar a solicitudes de los comerciantes indonesios para que se les permita vender sus existencias¬Ľ (van Dijk y Shepherd 2004).
Las encuestas realizadas en Vietnam en 2002 revelaron un activo comercio internacional de carey que había aumentado desde 1999. Shell fue comprado por turistas y extranjeros que compraron a granel para exportar a Hong Kong, Japón, Corea del Sur, Taiwán (Provincia de China), Tailandia, China y comunidades asiáticas en América del Norte y Europa. Posteriormente, Viet Nam instituyó una protección total para la tortuga carey (van Dijk y Shepherd 2004, TRAFFIC East Asia 2004).
En revisiones recientes de las Antillas Menores, Rep√ļblica Dominicana, Am√©rica Central, Colombia y Venezuela, los investigadores proporcionaron evidencia de un extenso comercio clandestino de tortugas marinas, incluidas las tortugas carey. La gesti√≥n y la aplicaci√≥n de la ley son inadecuadas en toda la regi√≥n (Brautigam y Eckert 2006, Reuter y Allan 2006).
El 1 de febrero de 2007, Kyodo News of Japan inform√≥ que Cuba no tratar√≠a de reabrir el comercio internacional de carey en la pr√≥xima reuni√≥n de CITES y se√Īal√≥ la decepci√≥n japonesa dado el apoyo a largo plazo brindado a la industria de bekko. Durante 1991-2006, el gobierno japon√©s gast√≥ 735 millones de yenes (US $ 6 millones) en investigaci√≥n sobre los recursos de la tortuga carey y 140 millones de yenes (US $ 1,1 millones) en proyectos para reanudar el comercio internacional, incluido el comercio con Cuba. El art√≠culo tambi√©n inform√≥ que el Ministerio de Econom√≠a, Comercio e Industria apoyar√° a la industria de bekko por otros cinco a√Īos.

Eretmochelys imbricata nadando

Usos de la Tortuga Carey

Descripción del comercio de concha de tortuga

Historia del comercio
La concha, los hermosos escudos del caparaz√≥n y el plastr√≥n de la tortuga carey, ha sido apreciada desde la antig√ľedad. Rodeado de leyendas, la carey ha sido descrita como ¬ęuno de los art√≠culos rom√°nticos del comercio, no solo por su origen, sino por las criaturas de las que se obtiene y las personas que participan en el comercio¬Ľ (citado en Parsons 1972 ) Joyas y otros objetos de carey han sido desenterrados de tumbas predin√°sticas de los gobernantes nubios de Egipto y excavados en las ruinas del Imperio Han que gobern√≥ China en tiempos precristianos. Hace m√°s de 2.000 a√Īos, Julio C√©sar consideraba que los almacenes de Alejandr√≠a rebosantes de carey eran el principal bot√≠n de su triunfo. En los primeros a√Īos del siglo IX, las caravanas de comerciantes √°rabes llevaban cuernos de rinoceronte, marfil, y carey en todo el Oc√©ano √ćndico. Durante los siguientes 1,000 a√Īos, el comercio de carey floreci√≥ (Parsons 1972). Alrededor de 1700, durante el per√≠odo Edo, los artesanos bekko (carey) de Jap√≥n se establecieron en Nagasaki (Milliken y Tokunaga 1987).

El comercio de carey se ha relacionado estrechamente con el descubrimiento, la conquista y el comercio europeos en todo el mundo. Los portugueses, holandeses, franceses e ingleses desempe√Īaron papeles importantes en el comercio mundial; la explotaci√≥n se produjo en todos los oc√©anos tropicales del mundo, y especialmente en las Indias Orientales (es decir, hoy en d√≠a India, Indochina, Indonesia, Malasia y Filipinas). Las Indias Orientales fueron una fuente importante de la concha de la antig√ľedad, y estas ricas aguas han sido llamadas los mares m√°s productivos del mundo para la concha (Parsons 1972). En el Pac√≠fico insular, el comercio internacional no se desarroll√≥ hasta mediados del siglo XIX, pero una vez establecido, tuvo un enorme impacto en las tortugas carey de la regi√≥n. Durante los siguientes 150 a√Īos, la carey fue un bien preciado en el Pac√≠fico, primero con los sandadores y luego con los balleneros (McKinnon 1975).

La pesca de tortuga carey europea en el Caribe comenz√≥ a mediados del siglo XVII y se intensific√≥ durante todo el siglo XVIII a medida que aument√≥ la demanda (McClenachan et al . 2006). Cuando diezmaron las poblaciones locales de Carey en una zona tras otra, los pescadores de tortugas se mudaron de un sitio a otro. Los abundantes recursos de Carey de Am√©rica Central fueron explotados durante m√°s de 100 a√Īos por comerciantes, incluidos estadounidenses, que establecieron la ciudad de Bocas del Toro en la costa de Panam√° en 1826 (Parsons 1972). La tortuga segu√≠a siendo un negocio lucrativo en Cuba en 1885, cuando la aldea de Cocodrilos en la Isla de los Pinos fue colonizada por pescadores de tortugas que emigraron de las Islas Caim√°n despu√©s de que desaparecieron sus Carey (Carrillo et al.. 1999). Durante los siguientes 100 a√Īos, muchas decenas de miles de tortugas carey fueron capturadas en los ricos terrenos de alimentaci√≥n de la plataforma cubana.

Comercio del siglo XX
Las estad√≠sticas comerciales de caparaz√≥n de tortuga son clave para comprender el efecto enorme y duradero que el comercio ha tenido en las poblaciones de Carey en todo el mundo. A principios del siglo XX, la carey se import√≥ para los mercados de lujo en Europa, Estados Unidos y Asia, ya que la fabricaci√≥n de peines y cepillos, cajas de joyas y adornos de carey era ¬ęuna industria establecida en casi todos los pa√≠ses civilizados¬Ľ (Seale 1917). La disminuci√≥n en las poblaciones de Carey fue evidente en muchas √°reas durante la primera parte del siglo, como lo demuestran las expresiones de ¬ędestrucci√≥n sin sentido¬Ľ en las Islas V√≠rgenes (Schmidt 1916) y la sobreexplotaci√≥n en las Indias Orientales Holandesas (ahora Indonesia) (Dammerman 1929) . Aunque los registros existentes documentan un comercio extenso en muchos pa√≠ses, como las 8,000 Hawksbills (8,

Durante el siglo XX, Jap√≥n fue el mayor importador mundial de carey (Milliken y Tokunaga 1987, Groombridge y Luxmoore 1989). Aunque los datos no est√°n disponibles para las importaciones en la primera mitad del siglo, las estad√≠sticas japonesas documentan la importaci√≥n de conchas equivalentes a m√°s de 1.3 millones de tortugas carey grandes de todo el mundo entre 1950-1992 y m√°s de 575,000 juveniles de peluche de Asia entre 1970-1986 (Milliken y Tokunaga 1987, Groombridge y Luxmoore 1989). El comercio local de tortugas carey rellenas tambi√©n floreci√≥ en el Oc√©ano √ćndico, el Pac√≠fico y las Am√©ricas, especialmente en las zonas tur√≠sticas. Cuando se consideran las importaciones japonesas, europeas, americanas y otras asi√°ticas junto con las grandes cantidades de carey utilizadas localmente en lugares como Sri Lanka y Madagascar,

Carey y CITES
En 1975, en reconocimiento de su estado de amenaza, el Carey se incluy√≥ en los Ap√©ndices I (poblaci√≥n del Atl√°ntico) y II (poblaci√≥n del Pac√≠fico) de CITES, la Convenci√≥n sobre el Comercio Internacional de Especies Amenazadas de Fauna y Flora Silvestres, cuando la Convenci√≥n vino a la fuerza. Para 1977, toda la especie fue trasladada al Ap√©ndice I para prohibir todo el comercio internacional. Sin embargo, el comercio mundial continu√≥ durante varios a√Īos, en gran parte impulsado por la demanda japonesa. A finales de 1992, las importaciones japonesas cesaron, pero la industria contin√ļa operando con material almacenado.
A fines de la década de 1970, más de 45 países estaban involucrados en la exportación e importación de conchas crudas, con importaciones anuales japonesas equivalentes a aproximadamente 37,700 tortugas (40,000 kg).
Los niveles de exportación e importación se mantuvieron excepcionalmente altos hasta mediados de la década de 1980, cuando las principales naciones comerciales se unieron lentamente a la CITES. Cuando se adhirieron a la CITES en 1978, Francia e Italia tomaron reservas (excepciones) a la lista de la Hawksbill del Apéndice I; Estas reservas fueron retiradas en 1984 cuando se unieron a la UE.
Cuando Jap√≥n accedi√≥ a la CITES en 1980, tambi√©n tom√≥ una reserva sobre la tortuga carey y redujo su cuota anual al equivalente de 28,300 tortugas (30,000 kg), bas√°ndose √ļnicamente en las necesidades de su industria bekko.
En 1985, las propuestas CITES de Indonesia y Seychelles para colocar sus poblaciones de tortuga carey en el Apéndice II para permitir el comercio fracasaron en la 5ª Conferencia de las Partes CITES (COP 5). Una propuesta similar de Indonesia en la COP 6 en 1987 fue retirada antes de la votación.
Un informe completo sobre el comercio japonés de tortugas marinas por Milliken y Tokunaga en 1987 documentó cantidades significativas de comercio de bekko con países de la CITES. De 1980 a 1985, entre el 42% y el 58% de todas las importaciones de bekko se originaron en países de la CITES, sin los documentos de exportación adecuados.
En 1989, un informe detallado encargado por la Secretar√≠a de la CITES descubri√≥ que las poblaciones de tortugas carey se hab√≠an agotado o disminuido en 56 de las 65 unidades geopol√≠ticas para las que hab√≠a datos disponibles y estim√≥ que la poblaci√≥n de anidaci√≥n global anual era un m√≠nimo de 15,000-25,000 tortugas carey. Los autores concluyeron que la inclusi√≥n de la especie en el Ap√©ndice I era ¬ęindudablemente apropiada y debe mantenerse¬Ľ (Groombridge y Luxmoore 1989).
El 1 de abril de 1990, Jap√≥n redujo su cuota anual de bekko al equivalente de 18,870 tortugas (20,000 kg). En 1991, en un esfuerzo por evitar un embargo de los Estados Unidos de su pescado y productos pesqueros, Jap√≥n acord√≥ reducir a√ļn m√°s su cuota anual al equivalente de 7,075 tortugas (7,500 kg) para agosto de 1991, para establecer una cuota cero el 1 de enero de 1993, y abandonar su reserva Hawksbill en julio de 1994. Jap√≥n tambi√©n acord√≥ apoyar la reentrenamiento de cientos de artesanos bekko. A principios de la d√©cada de 1990, en respuesta al fin del comercio japon√©s, Cuba redujo su cuota anual de pesca de Carey de 5,000 tortugas a 500.
Desde 1994, los funcionarios de Seychelles y Zanzíbar adquirieron existencias de caparazón de tortuga de artesanos locales y posteriormente las quemaron para demostrar su compromiso de poner fin al comercio de caparazón de tortuga (Khatib et al. 1996, Mortimer 1999). Cabo Verde ha demostrado un compromiso similar (Fretey et al. 2002).
En 1997 y 2000, en CITES COP 10 y COP 11, Cuba propuso vender su carey almacenado a Jap√≥n, y tambi√©n propuso una continuaci√≥n del comercio internacional de carey tomado de las 500 tortugas carey capturadas cada a√Īo. Todas estas propuestas fallaron.
En respuesta al desacuerdo regional generado por el interés cubano en trasladar las tortugas carey del Caribe del Apéndice I al II, la Secretaría CITES convocó dos diálogos regionales sobre la carey en 2001 y 2002. Los Diálogos alentaron la cooperación regional al ayudar a establecer las prioridades de la carey. Como resultado, se han generado recursos para investigación, manejo y conservación.
Aunque el comercio de caparaz√≥n de tortuga contin√ļa amenazando a las tortugas carey en numerosos lugares, el volumen general se reduce sustancialmente. Treinta a√Īos despu√©s de la entrada en vigor de la CITES, la prohibici√≥n del comercio internacional demuestra su valor a lo largo del tiempo en la protecci√≥n de las tortugas carey. Sobre todo, los aumentos de anidaci√≥n en el Caribe coinciden con la enorme reducci√≥n de la pesca de Carey en aguas cubanas.
En junio de 2007, Cuba informó a la COP 14 de la CITES que voluntariamente instituiría una moratoria en sus pesquerías de tortugas marinas en 2008. Aunque Cuba tiene una reserva CITES Hawksbill (excepción) y se reserva el derecho de deshacerse de su arsenal de carey, la mayoría de las naciones son miembros de CITES y, por lo tanto, no puede comerciar legalmente en carey.
El comercio japonés de la concha
hace veinte a√Īos, en su informe hist√≥rico sobre el comercio de tortugas marinas en Jap√≥n, Milliken y Tokunaga (1987) se centraron en proporcionar estimaciones del n√ļmero de tortugas carey (y otras especies de tortugas marinas) representadas por los datos comerciales para que el efecto de La explotaci√≥n japonesa en todo el mundo podr√≠a ser evaluada. En particular, advirtieron que la explotaci√≥n pasada es relevante para comprender y predecir las tendencias actuales de la poblaci√≥n de tortugas marinas.

Las estimaciones del n√ļmero de tortugas carey involucradas en el comercio de carey se basan en factores de conversi√≥n calculados para cada regi√≥n por Milliken y Tokunaga (1987). A nivel mundial, la tortuga carey promedio produce 1.06 kg de carey; pero regionalmente, las conversiones son de 0,74 kg en el Oc√©ano √ćndico; 0,75 kg en Asia; 0,88 kg en Ocean√≠a; y 1.34 kg en el Caribe. Una combinaci√≥n de factores probablemente explica estas diferencias, incluida la variaci√≥n regional en el tama√Īo promedio de los adultos, as√≠ como la proporci√≥n relativa de tortugas adultas e inmaduras representadas en el comercio. Algunos informes indican que en el pasado la tortuga promedio produc√≠a m√°s caparazones que en las √ļltimas d√©cadas. Las tortugas adultas que sobreviven el tiempo suficiente continuar√°n creciendo, por lo que se deduce que el tama√Īo promedio de los animales que anidan tiende a disminuir en una poblaci√≥n sobreexplotada. En otros casos, Una vez que las poblaciones de anidaci√≥n han sido destruidas, los cazadores pueden cambiar su enfoque a las tortugas de alimentaci√≥n, que generalmente incluyen animales inmaduros. En ausencia de informaci√≥n hist√≥rica espec√≠fica que documente las clases de tama√Īo de los animales muertos, las conversiones que utilizamos en la presente evaluaci√≥n se basan en estimaciones proporcionadas por Milliken y Tokunaga. Basado en el comercio hasta 1992 (cuando cesaron las importaciones legales japonesas), la siguiente informaci√≥n revela el alcance de la explotaci√≥n japonesa de las poblaciones globales de Hawksbill y la contribuci√≥n porcentual de diferentes regiones a las importaciones totales durante 1950-1992. Las conversiones que utilizamos en la presente evaluaci√≥n se basan en estimaciones proporcionadas por Milliken y Tokunaga. Basado en el comercio hasta 1992 (cuando cesaron las importaciones legales japonesas), la siguiente informaci√≥n revela el alcance de la explotaci√≥n japonesa de las poblaciones globales de Hawksbill y la contribuci√≥n porcentual de diferentes regiones a las importaciones totales durante 1950-1992. Las conversiones que utilizamos en la presente evaluaci√≥n se basan en estimaciones proporcionadas por Milliken y Tokunaga. Basado en el comercio hasta 1992 (cuando cesaron las importaciones legales japonesas), la siguiente informaci√≥n revela el alcance de la explotaci√≥n japonesa de las poblaciones globales de Hawksbill y la contribuci√≥n porcentual de diferentes regiones a las importaciones totales durante 1950-1992.
Caribe y Am√©rica Latina (44.2%) : 29 pa√≠ses proporcionaron el caparaz√≥n de 460,220 tortugas (616,695 kg). Las exportaciones de Panam√° y Cuba fueron el equivalente de 152.070 y 106.948 tortugas (203.774 kg y 170.047 kg, respectivamente), lo que las convierte en las fuentes m√°s importantes de bekko en el mundo para Jap√≥n. Panam√° fue sede de los conjuntos de tortugas carey m√°s grandes de la regi√≥n hasta la √ļltima parte del siglo XX. Despu√©s de 1961, las tortugas carey en el comercio cubano fueron capturadas solo en el mar, pero comprend√≠an animales adultos y grandes inmaduros.
Asia (20.8%) : 9 pa√≠ses proporcionaron el caparaz√≥n de 387,020 tortugas (290,265 kg). Las exportaciones de Indonesia equival√≠an a 155.654 tortugas (116.741 kg), lo que la convierte en la fuente m√°s importante de la regi√≥n y el tercer proveedor mundial m√°s importante de Jap√≥n. Gran parte del caparaz√≥n exportado de Singapur a Jap√≥n era probablemente de origen indonesio (118.535 tortugas, 88.901 kg). Asia fue casi la √ļnica fuente de las importaciones de tortugas carey juveniles rellenas de Jap√≥n, como se analiza a continuaci√≥n.
América del Norte (15,1%) : Estados Unidos proporcionó a Japón el caparazón de 199,490 tortugas (211,463 kg) en dos envíos muy grandes, 142,241 kg en 1951 y 68,402 en 1954. Los países de origen son desconocidos, pero con toda probabilidad alguna cantidad se originó en los territorios del Caribe y el Pacífico de EE. UU.
Oc√©ano √ćndico y √Āfrica Oriental (8,7%) : 15 pa√≠ses proporcionaron el caparaz√≥n de 164.828 tortugas (121.973 kg). Kenia y Tanzania, puntos de recolecci√≥n regionales, fueron los principales exportadores. Los pa√≠ses del noroeste del Oc√©ano √ćndico est√°n notablemente ausentes de las estad√≠sticas de importaci√≥n japonesas. Como pa√≠s que no pertenece a la CITES, Maldivas ocup√≥ un lugar destacado en el comercio despu√©s de 1984 a pesar de su legislaci√≥n nacional que protege a las tortugas carey. Las importaciones japonesas, por lo tanto, contraven√≠an la CITES Conf. Res. 4.25, que requiere una naci√≥n con una reserva para tratar una especie del Ap√©ndice I como Ap√©ndice II, con documentos de exportaci√≥n v√°lidos del pa√≠s de origen.
Ocean√≠a (5,8%) : seis pa√≠ses proporcionaron el caparaz√≥n de 92.124 tortugas (81.069 kg). Una proporci√≥n significativa de este comercio se atribuye a Australia hasta 1977 (29,109 tortugas; 25,616 kg). Las Islas Salom√≥n y Fiji tambi√©n fueron proveedores importantes, especialmente en los √ļltimos a√Īos de comercializaci√≥n, con 40.982 y 14.490 tortugas (36.064 y 12.751 kg, respectivamente). Fiyi prohibi√≥ todas las exportaciones de carey en enero de 1991 (Daly, 1991), pero el comercio tur√≠stico nacional de curiosidades de carey y caparazones enteros contin√ļa (ver PAC-Tabla 5 en PDF adjunto; ver enlace a continuaci√≥n).
Europa y √Āfrica occidental (5,4%) : 10 pa√≠ses proporcionaron el caparaz√≥n de 70.560 tortugas (74.793 kg). Los Pa√≠ses Bajos fueron el mayor exportador con el equivalente a 44.775 tortugas (47.461 kg), pero se desconoce la fuente de este caparaz√≥n.
En la d√©cada de 1970, las peque√Īas tortugas carey lacadas se hicieron populares en Jap√≥n como s√≠mbolos de larga vida. De 1970 a 1986, Jap√≥n import√≥ 576.702 tortugas carey juveniles, principalmente de Indonesia y Singapur, pero tambi√©n de Taiw√°n, Provincia de China (32.075), Ryukyus (13.438), Filipinas (8698), Vietnam (1195), Hong Kong (3549), y peque√Īas cantidades de un pu√Īado de otras naciones. Posteriormente, Jap√≥n prohibi√≥ el comercio, pero continu√≥ permitiendo a los comerciantes vender acciones adquiridas antes de julio de 1994. En diciembre de 1999, los distribuidores informaron que ten√≠an un total de 135 tortugas marinas disecadas (TRAFFIC East Asia-Japan 2000).
Numerosas irregularidades en las importaciones de bekko ocurrieron en los √ļltimos a√Īos del comercio de Jap√≥n bajo su reserva CITES. Estos incluyeron importaciones de conchas de pa√≠ses que no pertenecen a la CITES que no permitieron legalmente la exportaci√≥n de conchas, as√≠ como importaciones de pa√≠ses que se sabe que han tenido muy pocas tortugas para suministrar las conchas que se les atribuyen. Con base en estos datos, las importaciones japonesas de bekko de 11 de los 14 pa√≠ses reportados por los distribuidores en 1989 fueron ilegales.
La reserva de bekko en Jap√≥n incluye c√°scara cruda y productos terminados. Despu√©s de que Jap√≥n prohibi√≥ todas las importaciones en enero de 1993, las ventas internas japonesas de los suministros almacenados se mantuvieron altas. Entre julio de 1995 y julio de 1998, las existencias se redujeron de 188,4 a 102,73 toneladas (TRAFFIC East Asia-Japan 2000). No se dispone de informaci√≥n sobre las ventas anuales posteriores y su uso, pero los suministros se agotar√≠an si la utilizaci√≥n hubiera continuado en 28 toneladas al a√Īo despu√©s de julio de 1998.
Hoy, sin embargo, la industria de bekko está intacta y la demanda de los consumidores japoneses sigue siendo alta. En enero de 2000, el valioso caparazón crudo de las placas abdominales tenía un precio que oscilaba entre los JPY 30,000 por kg y JPY 150,000 por kg (US $ 294- $ 1470 en ese momento) (TRAFFIC East Asia-Japan 2000).
Comercio global del siglo XXI El comercio
interno significativo de los productos de Hawksbill es un problema importante en muchos pa√≠ses y, a pesar de las prohibiciones del comercio internacional y una reducci√≥n en su volumen en la √ļltima d√©cada, el comercio internacional y nacional sigue siendo una amenaza constante y generalizada en las Am√©ricas, Asia y partes de √Āfrica (Fleming 2001, Chacon 2002, TRAFFIC Southeast Asia 2004, van Dijk y Shepherd 2004, Brautigam y Eckert 2006, Reuter y Allan 2006).
Algunos distribuidores japoneses han continuado importando conchas ilegalmente como lo demuestran numerosos envíos de bekko interceptados en ruta hacia o en Japón desde que entró en vigencia la prohibición (TRAFFIC East Asia-Japan 2000) y el comercio subterráneo en curso en el sudeste asiático a Japón y otros destinos (van Dijk y Shepherd 2004, TRAFFIC Southeast Asia 2004).
Más de una década después de que entrara en vigencia la prohibición japonesa de las importaciones de bekko, van Dijk y Shepherd (2004) informaron sobre el interés de la Asociación Japonesa de Bekko en adquirir las reservas de bekko restantes de Indonesia.
Aunque el volumen del comercio en Indonesia disminuyó significativamente entre 1991 y 2001, sigue siendo considerable. La colección de carey todavía se produce en numerosos lugares, y la mayoría del comercio parece estar desorganizado y bajo tierra. Sumatra occidental, Nias y Papua son áreas donde se conoce o sospecha una explotación y comercio significativos (van Dijk y Shepherd 2004).
Aquellos familiarizados con el comercio advierten que las existencias de Indonesia deben ser incautadas ¬ęya que cualquier indicaci√≥n de reanudaci√≥n del comercio internacional de bekko podr√≠a dar lugar a solicitudes de los comerciantes indonesios para que se les permita vender sus existencias¬Ľ (van Dijk y Shepherd 2004).
Las encuestas realizadas en Vietnam en 2002 revelaron un activo comercio internacional de carey que había aumentado desde 1999. Shell fue comprado por turistas y extranjeros que compraron a granel para exportar a Hong Kong, Japón, Corea del Sur, Taiwán (Provincia de China), Tailandia, China y comunidades asiáticas en América del Norte y Europa. Posteriormente, Viet Nam instituyó una protección total para la tortuga carey (van Dijk y Shepherd 2004, TRAFFIC East Asia 2004).
En revisiones recientes de las Antillas Menores, Rep√ļblica Dominicana, Am√©rica Central, Colombia y Venezuela, los investigadores proporcionaron evidencia de un extenso comercio clandestino de tortugas marinas, incluidas las tortugas carey. La gesti√≥n y la aplicaci√≥n de la ley son inadecuadas en toda la regi√≥n (Brautigam y Eckert 2006, Reuter y Allan 2006).
El 1 de febrero de 2007, Kyodo News of Japan inform√≥ que Cuba no tratar√≠a de reabrir el comercio internacional de carey en la pr√≥xima reuni√≥n de CITES y se√Īal√≥ la decepci√≥n japonesa dado el apoyo a largo plazo brindado a la industria de bekko. Durante 1991-2006, el gobierno japon√©s gast√≥ 735 millones de yenes (US $ 6 millones) en investigaci√≥n sobre los recursos de la tortuga carey y 140 millones de yenes (US $ 1,1 millones) en proyectos para reanudar el comercio internacional, incluido el comercio con Cuba. El art√≠culo tambi√©n inform√≥ que el Ministerio de Econom√≠a, Comercio e Industria apoyar√° a la industria de bekko por otros cinco a√Īos.

Medidas de conservación de la Eretmochelys imbricata

Las medidas que se describen brevemente a continuaci√≥n se tratan con mayor detalle en los res√ļmenes regionales (ver Material complementario).

Tratados y acuerdos. Las tortugas carey se benefician globalmente de la inclusi√≥n en CITES, la Convenci√≥n sobre el Comercio Internacional de Especies Amenazadas de Fauna y Flora Silvestres (incluidas en el Ap√©ndice I) y CMS, la Convenci√≥n sobre Especies Migratorias (incluidas en los Ap√©ndices I y II). Los acuerdos regionales tambi√©n ayudan a conservar las tortugas carey y sus h√°bitats (ver Res√ļmenes regionales, Ap√©ndice II).
Conciencia p√ļblica. El inter√©s por las tortugas carey y otras especies de tortugas marinas est√° en su punto m√°s alto en todo el mundo. El inter√©s por el ecoturismo est√° creciendo.
Creaci√≥n de capacidad. Un n√ļmero cada vez mayor de bi√≥logos y conservacionistas que se centran en las tortugas marinas en todo el mundo benefician a las tortugas carey.
√Āreas protegidas. Los santuarios de anidaci√≥n y b√ļsqueda de alimento protegen a las tortugas carey, aunque la aplicaci√≥n efectiva sigue siendo un objetivo dif√≠cil de alcanzar en muchos.
Legislación y aplicación. Numerosos países han prohibido temporal o permanentemente toda explotación de las tortugas marinas y sus huevos y están intentando mejorar la aplicación de las prohibiciones internacionales en el comercio de conchas de tortuga.