Tortuga Caguama

Tortuga Caguama en el agua
  • Nombre Cient√≠fico: CARETTA CARETTA
  • Clasificaci√≥n: Reptiles
  • Longitud: hasta 120 cm
  • Peso: hasta 160 kg
  • Alimentaci√≥n: Carn√≠voro
  • Reproducci√≥n: Ov√≠paro

Caretta caretta, asimismo famosa como¬†tortuga boba,¬†tortuga caguama,¬†cayume, o bien¬†cabezona, es la √ļnica¬†especie¬†del g√©nero¬†Caretta, que pertenece a la¬†familia¬†Cheloniidae, en la superfamilia de las¬†tortugas marinas. Habita en el oc√©ano¬†Atl√°ntico,¬†Pac√≠fico¬†y tambi√©n¬†√ćndico, como el¬†Mediterr√°neo.

H√°bitat de la Tortuga Caguama

La tortuga boba anida en playas de arena insulares y continentales en las regiones templadas y subtropicales de todo el mundo. Como la mayor√≠a de las tortugas marinas, las tortugas bobas son altamente migratorias y utilizan una amplia gama de localidades y h√°bitats ampliamente separados durante sus vidas (Bolten y Witherington 2003). Al abandonar la playa de anidaci√≥n, las cr√≠as comienzan una fase oce√°nica en los principales sistemas actuales (giros) que sirven como terrenos de desarrollo en mar abierto (Bolten y Witherington 2003, Putman y Mansfield 2015). Despu√©s de 4 a 19 a√Īos en la zona oce√°nica, los loggerheads reclutan en √°reas de desarrollo ner√≠tico ricas en presas bent√≥nicas o presas epipel√°gicas donde se alimentan y crecen hasta la madurez a los 10‚Äď39 a√Īos (Avens y Snover 2013).et al . 2003) mientras que los machos tendr√≠an un intervalo de remigraci√≥n m√°s corto (p. Ej., Hays et al . 2010, Wibbels et al . 1990). Tanto los hombres como las mujeres realizan las migraciones y pueden atravesar zonas oce√°nicas que abarcan cientos o miles de kil√≥metros (Plotkin 2003). Durante los per√≠odos no reproductivos, los adultos residen en √°reas costeras de alimentaci√≥n ner√≠tica que a veces coinciden con h√°bitats de desarrollo juvenil (Bolten y Witherington 2003).

Longitud de generación
Los Criterios de la Lista Roja de la UICN definen la duración de la generación como la edad promedio de los padres en una población (es decir, mayor que la edad de madurez y menor que el individuo maduro más viejo) y se debe tener cuidado para evitar la subestimación (Subcomité de Normas y Peticiones de la UICN 2014 ) Aunque las diferentes subpoblaciones pueden tener una duración de generación diferente, dado que esta información es limitada, adoptamos el mismo valor para todas las subpoblaciones, teniendo cuidado de evitar la subestimación recomendada por la UICN (Subcomité de Normas y Peticiones de la UICN 2014).

Las tortugas bobas alcanzan la madurez a los 10-39 a√Īos (Avens y Snover 2013), y consideramos que aqu√≠ 30 a√Īos son iguales o mayores que la edad promedio de madurez. Los datos sobre la longevidad reproductiva en Loggerheads son limitados, pero est√°n disponibles con un n√ļmero cada vez mayor de proyectos de monitoreo intensivo a largo plazo en playas protegidas. Los estudios de marcado han documentado historias reproductivas de hasta 28 a√Īos en el Oc√©ano Atl√°ntico Noroccidental (Laboratorio Marino Mote, datos no publicados), hasta 18 a√Īos en el Oc√©ano √ćndico Sudoccidental (Nel et al.. 2013), hasta 32 a√Īos en el Oc√©ano Atl√°ntico sudoccidental (datos no publicados del Proyecto Tamar), y hasta 37 a√Īos en el Oc√©ano Pac√≠fico sudoccidental, donde las hembras que anidan durante 20-25 a√Īos son comunes (C. Limpus, pers. com) Consideramos que 15 a√Īos son iguales o mayores que la longevidad reproductiva promedio. Por lo tanto, consideramos aqu√≠ 45 a√Īos como igual o mayor que la duraci√≥n promedio de la generaci√≥n, evitando as√≠ la subestimaci√≥n recomendada por la UICN (Subcomit√© de Normas y Peticiones de la UICN 2014).

Caretta caretta nadando

¬ŅQu√© poblaci√≥n existe de la Tortuga Caguama?

Las tortugas bobas son una sola especie a nivel mundial que comprende 10 unidades de gesti√≥n regional descritas biol√≥gicamente (UMR; Wallace et al.. 2010) – de aqu√≠ en adelante subpoblaciones – que describen segmentos de poblaci√≥n biol√≥gicos y geogr√°ficamente expl√≠citos integrando informaci√≥n de sitios de anidaci√≥n, estudios de ADN mitocondrial y nuclear, movimientos y uso del h√°bitat en todas las etapas de la vida. Las unidades de gesti√≥n regional son funcionalmente equivalentes a las subpoblaciones de la UICN, lo que proporciona la unidad demogr√°fica adecuada para las evaluaciones de la Lista Roja. Hay 10 subpoblaciones de necio: Oc√©ano Atl√°ntico Noroeste, Oc√©ano Atl√°ntico Nordeste, Oc√©ano Atl√°ntico Sudoccidental, Mar Mediterr√°neo, Oc√©ano √ćndico Nororiental, Oc√©ano √ćndico Noroeste, Oc√©ano √ćndico Sudeste, Oc√©ano √ćndico Sudoccidental, Oc√©ano Pac√≠fico Norte y Pac√≠fico Sur Oc√©ano (ver Figura 2 en el Material suplementario).et al . 2010) (los archivos de forma se pueden ver y descargar en: http://seamap.env.duke.edu/swot ).

El tama√Īo total de la poblaci√≥n es desconocido. El indicador m√°s com√ļn de abundancia de poblaci√≥n en tortugas marinas es el n√ļmero anual de nidos. Un total de aproximadamente 200,000 embragues son depositados anualmente por las 10 subpoblaciones en total (ver Tabla 2 en el Material suplementario). Considerando un rango de 3 a 5.5 nidadas por hembra, el valor anterior corresponder√≠a a aproximadamente 36,000-67,000 hembras anidadoras anualmente.

Localización geográfica de la Caretta caretta

La tortuga boba se distribuye globalmente en las regiones subtropicales y templadas del mar Mediterr√°neo y los oc√©anos Pac√≠fico, √ćndico y Atl√°ntico (Wallace et al . 2010) (ver Figura 1 en el Material suplementario).

Mapa de rango geogr√°fico para la Tortuga Caguama

¬ŅPor qu√© la Tortuga Caguama est√° amenazada de extinci√≥n?

La poblaci√≥n global de la tortuga boba ( Caretta caretta ) comprende 10 subpoblaciones (ver Figura 2 en el Material suplementario) que var√≠an ampliamente en tama√Īo de poblaci√≥n, rango geogr√°fico y tendencias de la poblaci√≥n, y son las unidades apropiadas para la evaluaci√≥n del estado de conservaci√≥n global para esta especie (Wallace et al.. 2010, 2011). Como tal, se han completado evaluaciones para cada una de las 10 subpoblaciones, adem√°s de la evaluaci√≥n combinada de la poblaci√≥n mundial requerida por la UICN (ver Tabla 1 en el Material complementario). A nivel mundial, tanto la distribuci√≥n geogr√°fica como el tama√Īo de la poblaci√≥n son mucho mayores de lo requerido para calificar para una categor√≠a amenazada. Las series de recuento de nidos a largo plazo disponibles (utilizadas como √≠ndice de abundancia de la poblaci√≥n) muestran una disminuci√≥n importante en el pasado (47%). Por lo tanto, la tortuga boba se considera vulnerable seg√ļn los criterios actuales de la Lista Roja de la UICN (criterio A2b). La lista anterior, publicada en 1996, estaba en peligro bajo el criterio A1bd (Marine Turtle Specialist Group 1996).

Los resultados indican que la tortuga boba, como entidad taxon√≥mica √ļnica, no se extinguir√° a nivel mundial en la pr√≥xima generaci√≥n de acuerdo con los criterios de la Lista Roja. Sin embargo, el listado global no es una representaci√≥n apropiada del estado de conservaci√≥n de las subpoblaciones biol√≥gicamente relevantes que conforman la poblaci√≥n global de tortuga boba. Las evaluaciones de subpoblaciones demostraron una amplia variaci√≥n no solo en el estado de las subpoblaciones individuales (como lo indican las Categor√≠as de la Lista Roja de la UICN), sino tambi√©n en los criterios bajo los cuales las subpoblaciones individuales calificaron para una categor√≠a amenazada (ver Tabla 1 en el Material complementario). Por estas razones, las evaluaciones a nivel de subpoblaci√≥n para la tortuga boba deben tener prioridad en la evaluaci√≥n del verdadero estado de conservaci√≥n global de esta especie.et al . 2013).

Justificación
El alcance de la ocurrencia y el √°rea de ocupaci√≥n excede los umbrales para el criterio B, y el tama√Īo de la poblaci√≥n excede los umbrales para los criterios C y D. Con respecto al criterio A, las tendencias se estimaron en series de datos con ‚Č•10 a√Īos de datos de actividades de anidaci√≥n (nido conteos) en 153 sitios de anidaci√≥n de √≠ndice de seis subpoblaciones de 10 (Atl√°ntico Noroeste, Mediterr√°neo, Atl√°ntico Sudoccidental, Indio Noroeste, Indio Sudoccidental, Pac√≠fico Norte). Estas seis subpoblaciones comprenden alrededor del 90% de los nidos anuales actuales a nivel mundial (ver Tabla 2 en el Material suplementario). El an√°lisis revel√≥ diferentes tendencias para diferentes subpoblaciones, con una disminuci√≥n general de la poblaci√≥n del -47% en relaci√≥n con el tama√Īo de la poblaci√≥n hace tres generaciones, lo que califica para la categor√≠a Vulnerable (bajo el criterio A2). La tendencia de las especies a escala global est√° determinada b√°sicamente por las dos subpoblaciones m√°s abundantes, el Atl√°ntico noroccidental y el indio noroccidental, que en conjunto comprenden aproximadamente el 75% de los nidos anuales actuales. Mostraron tendencias positivas y negativas, respectivamente. Las otras cuatro subpoblaciones para las cuales se pueden calcular las tendencias muestran tendencias positivas. Para las cuatro subpoblaciones restantes (que comprenden aproximadamente el 10% de los nidos anuales actuales; Atl√°ntico nororiental, indio nororiental, indio suroriental, Pac√≠fico sur), las tendencias actuales no son claras, sin embargo, se conocen o sospechan tendencias negativas pasadas al menos para el sur Subpoblaciones del Pac√≠fico y el Atl√°ntico nororiental, respectivamente. Mostraron tendencias positivas y negativas, respectivamente. Las otras cuatro subpoblaciones para las cuales se pueden calcular las tendencias muestran tendencias positivas. Para las cuatro subpoblaciones restantes (que comprenden aproximadamente el 10% de los nidos anuales actuales; Atl√°ntico nororiental, indio nororiental, indio suroriental, Pac√≠fico sur), las tendencias actuales no son claras, sin embargo, se conocen o sospechan tendencias negativas pasadas al menos para el sur Subpoblaciones del Pac√≠fico y el Atl√°ntico nororiental, respectivamente. Mostraron tendencias positivas y negativas, respectivamente. Las otras cuatro subpoblaciones para las cuales se pueden calcular las tendencias muestran tendencias positivas. Para las cuatro subpoblaciones restantes (que comprenden aproximadamente el 10% de los nidos anuales actuales; Atl√°ntico nororiental, noreste de India, sureste de India, Pac√≠fico sur), las tendencias actuales no son claras, sin embargo, se conocen o se sospechan tendencias negativas pasadas al menos para el sur Subpoblaciones del Pac√≠fico y el Atl√°ntico nororiental, respectivamente.

El escenario general sugiere que, sobre la base del conocimiento actual, la extinci√≥n de la especie a nivel mundial es muy poco probable que ocurra a corto y mediano plazo. Sin embargo, el estado global de la especie en t√©rminos de distribuci√≥n, n√ļmero de subpoblaciones, variabilidad gen√©tica, roles ecol√≥gicos regionales y vulnerabilidad, podr√≠a cambiar dram√°ticamente de las situaciones pasadas y actuales. Por esta raz√≥n, la evaluaci√≥n global no puede considerarse como un indicador del verdadero estado de conservaci√≥n de la especie, y se debe dar prioridad a las evaluaciones de subpoblaci√≥n.

Procedimiento de evaluación:
Criterio A
Para las tortugas marinas, los recuentos anuales de hembras anidadoras y sus actividades de anidaci√≥n (m√°s a menudo las √ļltimas) son la m√©trica de abundancia registrada e informada con mayor frecuencia en los sitios de monitoreo de √≠ndices, especies y regiones geogr√°ficas (National Research Council 2010).

Para aplicar el criterio A, se requieren tres generaciones (o un m√≠nimo de diez a√Īos, lo que sea m√°s largo) de datos de abundancia (Subcomit√© de Normas y Peticiones de la UICN 2014). En el caso del Loggerhead, estimamos conservadoramente su tiempo de generaci√≥n en 45 a√Īos (ver la secci√≥n H√°bitats y Ecolog√≠a a continuaci√≥n). Para el criterio A, los datos de hace tres generaciones (~ 135 a√Īos) son necesarios para estimar la disminuci√≥n de la poblaci√≥n desde hace tres generaciones hasta el presente a√Īo (es decir, la evaluaci√≥n). Los desaf√≠os de este requisito en especies de larga vida como las tortugas ‚ÄĒcon longitudes de generaci√≥n de 30 a√Īos o m√°s‚ÄĒ son obvias (ver Seminoff y Shanker 2008 para una revisi√≥n). Los datos de abundancia de hace ~ 135 a√Īos no est√°n disponibles para Loggerheads en ninguna parte del mundo. Extrapolar hacia atr√°s utilizando tendencias de poblaci√≥n basadas en los conjuntos de datos actuales se consider√≥ inapropiado porque las estimaciones producidas ser√≠an biol√≥gicamente poco realistas y sin fundamento, dado lo que se sabe actualmente sobre las densidades de anidaci√≥n de tortugas marinas en las playas y otros factores (Mrosovsky 2003). En ausencia de mejor informaci√≥n, asumimos que la abundancia de la poblaci√≥n hace tres generaciones (~ 135 a√Īos, una generaci√≥n estimada de 45 a√Īos; ver la secci√≥n H√°bitats y Ecolog√≠a a continuaci√≥n) era similar a la primera abundancia observada en lugar de suponer que la poblaci√≥n siempre ha sido en una disminuci√≥n (o aumento) de la misma magnitud que en la generaci√≥n actual. Se utiliz√≥ un enfoque similar en la evaluaci√≥n de la Lista Roja de otra especie de tortuga marina, la tortuga la√ļd ( dado lo que se sabe actualmente sobre las densidades de anidaci√≥n de tortugas marinas en las playas y otros factores (Mrosovsky 2003). En ausencia de mejor informaci√≥n, asumimos que la abundancia de la poblaci√≥n hace tres generaciones (~ 135 a√Īos, una generaci√≥n estimada de 45 a√Īos; ver la secci√≥n H√°bitats y Ecolog√≠a a continuaci√≥n) era similar a la primera abundancia observada en lugar de suponer que la poblaci√≥n siempre ha sido en una disminuci√≥n (o aumento) de la misma magnitud que en la generaci√≥n actual. Se utiliz√≥ un enfoque similar en la evaluaci√≥n de la Lista Roja de otra especie de tortuga marina, la tortuga la√ļd ( dado lo que se sabe actualmente sobre las densidades de anidaci√≥n de tortugas marinas en las playas y otros factores (Mrosovsky 2003). En ausencia de mejor informaci√≥n, asumimos que la abundancia de la poblaci√≥n hace tres generaciones (~ 135 a√Īos, una generaci√≥n estimada de 45 a√Īos; ver la secci√≥n H√°bitats y Ecolog√≠a a continuaci√≥n) era similar a la primera abundancia observada en lugar de suponer que la poblaci√≥n siempre ha sido en una disminuci√≥n (o aumento) de la misma magnitud que en la generaci√≥n actual. Se utiliz√≥ un enfoque similar en la evaluaci√≥n de la Lista Roja de otra especie de tortuga marina, la tortuga la√ļd ( ver la secci√≥n H√°bitats y Ecolog√≠a a continuaci√≥n) fue similar a la primera abundancia observada en lugar de suponer que la poblaci√≥n siempre ha estado en una disminuci√≥n (o aumento) de la misma magnitud que en la generaci√≥n actual. Se utiliz√≥ un enfoque similar en la evaluaci√≥n de la Lista Roja de otra especie de tortuga marina, la tortuga la√ļd ( ver la secci√≥n H√°bitats y Ecolog√≠a a continuaci√≥n) fue similar a la primera abundancia observada en lugar de suponer que la poblaci√≥n siempre ha estado en una disminuci√≥n (o aumento) de la misma magnitud que en la generaci√≥n actual. Se utiliz√≥ un enfoque similar en la evaluaci√≥n de la Lista Roja de otra especie de tortuga marina, la tortuga la√ļd (Dermochelys coriacea ) (Wallace et al.2013 ) y de otro tax√≥n de larga vida, geogr√°ficamente extendido, el elefante africano (Blanc 2008). Por lo tanto, para aplicar el criterio A, supusimos que la abundancia al comienzo de un conjunto de datos de series de tiempo disponibles no hab√≠a cambiado significativamente en las tres generaciones anteriores, y por lo tanto usamos el mismo valor de abundancia en los c√°lculos de tendencias. Para las evaluaciones globales y de subpoblaci√≥n de Loggerhead solo consideramos series de datos de ‚Č•10 a√Īos.

Para la poblaci√≥n mundial de bobas, consideramos series de datos de 10-50 a√Īos, de 153 sitios de anidaci√≥n de √≠ndice de seis subpoblaciones (ver las evaluaciones de subpoblaciones individuales). Se supone que los sitios de anidaci√≥n de √≠ndice incluidos en el an√°lisis son representativos de sus subpoblaciones, y estas seis subpoblaciones comprenden aproximadamente el 90% de los nidos anuales totales actuales (Tabla 2 en el Material complementario).

La evaluación bajo el criterio A se realizó en tres pasos, como sigue. Consulte las evaluaciones de subpoblación separadas para obtener más detalles.
Paso 1: estimamos tendencias pasadas para cada una de las seis subpoblaciones individuales. Espec√≠ficamente, a partir de un valor de abundancia pasado y uno reciente (cada uno representa el promedio anual de recuentos de nidos de cinco a√Īos) calculamos las tendencias generales (pasado-presente) para cada sitio de anidaci√≥n de √≠ndice dentro de las subpoblaciones, y luego calculamos las tendencias pasadas de la subpoblaci√≥n general para cada subpoblaci√≥n (criterios A1-A2).
Paso 3: Se sumaron los valores de abundancia total pasado y presente de las seis subpoblaciones (obtenidas del Paso 2) y a partir de estos totales se calculó el cambio de población general (pasado-presente) (Tabla 3 en el Material suplementario).
Cinco de las seis subpoblaciones anteriores mostraron tendencias positivas y una mostr√≥ una tendencia negativa. En total, mostraron una tendencia negativa (-47%). La tendencia negativa general depend√≠a de la tendencia negativa de una subpoblaci√≥n (noroeste de India) donde el criterio A2 era apropiado, es decir, las causas de la reducci√≥n pueden no haber cesado o no haber sido entendidas o no ser reversibles. Por lo tanto, la tendencia general de las seis subpoblaciones se evalu√≥ seg√ļn el criterio A2. La tendencia estimada anterior estaba por encima del umbral para la categor√≠a Vulnerable seg√ļn el criterio A2 (disminuci√≥n del 30%) pero por debajo del umbral para la categor√≠a En peligro (disminuci√≥n del 50%). Por lo tanto, la tortuga boba califica para la categor√≠a Vulnerable seg√ļn el criterio A2 y el subcriterio aplicable es (b), un √≠ndice de abundancia apropiado para el tax√≥n (conteo de nidos o huellas).

Aunque estas tendencias consideran solo 6 de 10 subpoblaciones, estas subpoblaciones con suficientes datos disponibles representan aproximadamente el 90% de la abundancia actual de la poblaci√≥n mundial (Tabla 2 en el Material complementario). Por lo tanto, estas tendencias probablemente reflejan la tendencia global completa y representan la mejor informaci√≥n disponible sobre la tendencia de la poblaci√≥n mundial. De manera similar, la evaluaci√≥n global de la tortuga la√ļd utiliz√≥ solo cinco de siete subpoblaciones para estimar las tendencias mundiales debido a la falta de datos suficientes para dos subpoblaciones (Wallace et al . 2013).

Criterio B
Dado que el √°rea de poblaci√≥n se extiende sobre oc√©anos enteros en todo el mundo, el alcance de la ocurrencia (EOO) excede el umbral de la categor√≠a de amenaza (20,000 km¬≤). El √°rea de ocupaci√≥n (AOO) para las tortugas marinas se identifica con el h√°bitat de playa de anidaci√≥n, que representa el h√°bitat m√°s peque√Īo para una etapa cr√≠tica de la vida. Dado que la escala apropiada para AOO es una cuadr√≠cula de 2×2 km, el umbral de 2.000 km¬≤ corresponde a 1.000 km de tramo costero lineal, que se supera f√°cilmente (por orden de magnitud) por la longitud total de las playas de anidaci√≥n a nivel mundial. En conclusi√≥n, la poblaci√≥n mundial no activa ninguno de los umbrales para una categor√≠a amenazada seg√ļn el criterio B.

Criterio C
Para aplicar el criterio C, la cantidad de adultos es necesaria y puede derivarse de la cantidad de nidos por a√Īo con la siguiente f√≥rmula: Adultos = Nidos * Nidos por hembra -1 * Intervalo de remigraci√≥n * Proporci√≥n femenina -1 . Con una estimaci√≥n actual del n√ļmero anual de nidos de aproximadamente 200,000, para cualquier valor razonable de los otros par√°metros, la poblaci√≥n exceder√≠a f√°cilmente el umbral de 10,000 adultos requeridos para calificar para una categor√≠a de amenaza bajo el criterio C.

Criterio D
El n√ļmero de individuos maduros ( ver criterio C) y el valor de AOO (ver criterio B) excedieron los umbrales respectivos. En conclusi√≥n, la poblaci√≥n no activa ninguno de los umbrales para una categor√≠a amenazada seg√ļn el criterio D.

Criterio E
Aunque se intentaron los an√°lisis de viabilidad de la poblaci√≥n (PVA) a nivel de subpoblaci√≥n (Conant et al . 2009, Van Houtan 2011), en la mayor√≠a de los casos no fueron adecuados para el criterio E bajo esta evaluaci√≥n. No se ha intentado ning√ļn PVA a nivel de especie y este enfoque tambi√©n ser√≠a cuestionable porque las subpoblaciones son unidades independientes por definici√≥n.

Fuentes de incertidumbre
Si bien el monitoreo de las actividades de anidaci√≥n de las tortugas marinas hembras adultas es la m√©trica m√°s com√ļn registrada e informada en todos los sitios y especies, a nivel mundial, existen varias desventajas de usarla como proxy de la din√°mica general de la poblaci√≥n, algunas metodol√≥gicas y otras interpretativas (National Research Council 2010 ) Primero, debido a que las hembras anidadoras son una proporci√≥n muy peque√Īa de una poblaci√≥n de tortugas marinas, el uso de la abundancia de hembras anidadoras y sus actividades como indicadores de la abundancia y tendencias de la poblaci√≥n general requiere el conocimiento de otros par√°metros demogr√°ficos clave (varios mencionados a continuaci√≥n) para permitir una interpretaci√≥n adecuada de la cr√≠ptica. tendencias en la abundancia de anidaci√≥n (National Research Council 2010). Sin embargo, sigue habiendo una gran incertidumbre acerca de la mayor√≠a de estos par√°metros demogr√°ficos fundamentales para Loggerheads, incluida la edad de madurez, la duraci√≥n de la generaci√≥n, supervivencia a lo largo de las etapas de la vida, relaciones sexuales entre adultos y cr√≠as, y factores de conversi√≥n entre par√°metros reproductivos (p. ej., frecuencia de embrague, √©xito de anidaci√≥n, intervalos de remigraci√≥n, etc.). Estos valores pueden variar dentro y entre las subpoblaciones, lo que complica a√ļn m√°s el proceso de combinar la abundancia de subpoblaciones y las estimaciones de tendencias para obtener la abundancia de la poblaci√≥n mundial y las estimaciones de tendencias, y contribuye a la incertidumbre en estas estimaciones. En segundo lugar, a pesar de la prevalencia de los datos de abundancia de anidaci√≥n para las tortugas marinas, el esfuerzo de monitoreo y las metodolog√≠as pueden variar ampliamente dentro y entre los sitios de estudio, lo que complica la comparaci√≥n de los datos de recuento de anidaci√≥n a trav√©s de a√Īos dentro de los sitios y en diferentes sitios, as√≠ como una estimaci√≥n s√≥lida del tama√Īo y las tendencias de la poblaci√≥n. . Sin embargo,

Para los análisis de tendencias (criterio A), usamos datos de colonias de índices de seis poblaciones de 10. Las posibles tendencias pasadas negativas asociadas a abundancias pasadas altas en las otras cuatro subpoblaciones no incluidas en el análisis podrían haber cambiado el resultado final de la evaluación ( tendencias pasadas, criterio A2), si dicha información estuviera disponible.

Para leer m√°s sobre las fuentes de incertidumbre en las evaluaciones de la Lista Roja de tortugas marinas, vea Seminoff y Shanker (2008).

Las amenazas a las tortugas bobas varían en tiempo y espacio, y en un impacto relativo para las poblaciones. Wallace et al . Describieron las categorías de amenazas que afectan a las tortugas marinas, incluidas las tortugas bobas . (2011) como:
Captura incidental de pesca: captura incidental de tortugas marinas en artes de pesca dirigidas a otras especies;
Tomar: utilización directa de tortugas o huevos para uso humano (es decir, consumo, productos comerciales);
Desarrollo costero que afecta el hábitat crítico de las tortugas: alteración de los ambientes costeros inducida por el hombre debido a la construcción, dragado, modificación de playas, etc.
Contaminación y patógenos: contaminación marina y escombros que afectan a las tortugas marinas (es decir, por ingestión o enredo, desorientación causada por luces artificiales), así como los impactos de patógenos generalizados (por ejemplo, el virus del fibropapiloma) en la salud de las tortugas;
Cambio climático: impactos actuales y futuros del cambio climático en las tortugas marinas y sus hábitats (aumento de la temperatura de la arena en las playas de anidación que afectan la proporción de sexos de las crías, aumento del nivel del mar, frecuencia e intensidad de las tormentas que afectan los hábitats de anidación, etc.).
Wallace et al . Evaluaron los impactos relativos de las amenazas individuales en todas las subpoblaciones de necio . (2011) La captura incidental de las pesquerías se clasificó como la mayor amenaza para las tortugas bobas a nivel mundial, seguida por el desarrollo costero y el consumo humano de huevos, carne u otros productos. Debido a la falta de información, la contaminación y los patógenos solo se calificaron como afectando a tres subpoblaciones y el cambio climático solo se calificó para dos subpoblaciones. Los esfuerzos mejorados para evaluar y reducir los impactos de estas amenazas en las tortugas bobas, y otras especies de tortugas marinas, deberían ser una alta prioridad para futuros esfuerzos de conservación.
Se puede encontrar información más detallada a nivel regional en las evaluaciones específicas de subpoblación.

Tortuga Caguama en las profundidades

Usos de la Tortuga Caguama

Las tortugas bobas y sus huevos se toman para uso humano (es decir, consumo y productos comerciales).

Medidas de conservación de la Caretta caretta

Las tortugas bobas tienen protecci√≥n legislativa en virtud de una serie de tratados y leyes (Wold 2002). Anexo II del Protocolo SPAW del Convenio de Cartagena (un protocolo sobre √°reas especialmente protegidas y vida silvestre); Ap√©ndice I de la CITES (Convenci√≥n sobre el comercio internacional de especies amenazadas de fauna y flora silvestres); y los Ap√©ndices I y II de la Convenci√≥n sobre Especies Migratorias (CMS). Una lista parcial de los instrumentos internacionales que benefician a las tortugas bobas incluye la Convenci√≥n Interamericana para la Protecci√≥n y Conservaci√≥n de las Tortugas Marinas, el Memorando de Entendimiento sobre la Conservaci√≥n y el Manejo de las Tortugas Marinas y sus H√°bitats del Oc√©ano √ćndico y el Sudeste Asi√°tico. (IOSEA), el Memorando de entendimiento sobre la conservaci√≥n y protecci√≥n de las tortugas marinas de la ASEAN,

Como resultado de estas designaciones y acuerdos, muchos de los impactos intencionales dirigidos a las tortugas marinas se han reducido: la recolecci√≥n de huevos y adultos se ha ralentizado en varias √°reas de anidaci√≥n a trav√©s de los esfuerzos de conservaci√≥n de playas de anidaci√≥n y un n√ļmero creciente de iniciativas comunitarias est√°n en lugar para frenar la captura de tortugas en √°reas de alimentaci√≥n. Con respecto a la captura incidental, la implementaci√≥n de dispositivos de exclusi√≥n de tortugas ha demostrado ser beneficiosa en algunas √°reas, principalmente en los Estados Unidos y Am√©rica del Sur y Central (National Research Council 1990). Hay pautas disponibles para reducir la mortalidad de tortugas marinas en las operaciones de pesca en las pesquer√≠as costeras y de alta mar (FAO 2009). Sin embargo, a pesar de estos avances, los impactos humanos contin√ļan en todo el mundo. En la mayor√≠a de las √°reas,

Se puede encontrar información más detallada a nivel regional en las evaluaciones específicas de subpoblación.