Oso de Anteojos

Primer plano del Oso de Anteojos
  • Nombre Cient√≠fico: TREMARCTOS ORNATUS
  • Clasificaci√≥n: Mam√≠feros
  • Longitud: hasta 180 cm
  • Peso: hasta 110 kg
  • Alimentaci√≥n: Carn√≠voro
  • Reproducci√≥n: Viv√≠paro

El¬†oso de anteojos¬†(Tremarctos ornatus), asimismo conocido como¬†oso frontino,¬†oso andino,¬†oso de Sudam√©rica,¬†ucumari¬†y¬†jukumari, es una¬†especie¬†de¬†mam√≠fero¬†de la¬†familia¬†Ursidae.‚Äč Es la √ļnica especie viviente de su¬†g√©nero.‚Äč
De tama√Īo mediano en comparaci√≥n con otros osos, mide entre uno con treinta y uno con noventa m de alto, y pesa en promedio entre ochenta y ciento veinticinco¬†kg, siendo el macho m√°s grande que la hembra. Su coloraci√≥n es uniforme, negra o bien caf√© oscura, con pelo √°spero. El morro es corto, de color caf√© claro o bien blanco, con m√°culas blanquecinas que se extienden en torno a los ojos y la nariz mediante las mejillas, bajando por el cuello hasta el pecho, y que cambia mucho entre individuos. Tiene 5 dedos con garras largas y curvas no retr√°ctiles, y las plantas de las patas tienen pelos interdigitales que le asisten a escalar √°rboles. De h√°bitos diurnos, solitarios, omn√≠voros, terrestres y trepadores, su nutrici√≥n es predominantemente vegetariana.
√önica especie viviente de la subfamilia¬†Tremarctinae¬†y √ļnico √ļrsido aut√≥ctono actual de Sudam√©rica, se distribuye en la¬†cordillera de los Andes, hoy d√≠a desde la zona andina alta (o bien ¬ęfr√≠a¬Ľ) del oeste de¬†Venezuela¬†hasta el¬†norte argentino, con avistamientos en el¬†Dari√©n¬†en¬†Panam√°, englobando desde desiertos ribere√Īos, bosques premontanos y montanos caducos, semicaducos y siempreverdes, hasta p√°ramos y¬†castigue.

H√°bitat del Oso de Anteojos

El rango altitudinal del oso andino se extiende de 200 a 4,750 m sobre el nivel del mar, con un área de ocupación que cubre aproximadamente 260,000 km² a lo largo de los Andes tropicales. El límite inferior está en el rango occidental peruano; el límite superior está dentro del Parque Nacional Carrasco en Bolivia (Peyton 1980, 1984, 1999; Goldstein 1990, Rodríguez-Rodríguez y Cadena 1991, Rodríguez et al.2003 , Sánchez-Mercado 2008, Figueroa y Stucchi 2009, Velez-Liendo 2010, García -Rangel 2012, Appleton et al.2013 ).

La especie habita una gran variedad de ecosistemas a lo largo de los Andes tropicales, incluyendo bosques secos tropicales, tierras bajas h√ļmedas tropicales y bosques montanos; Arbustos tropicales secos y h√ļmedos, y Arbustos y pastizales tropicales de gran altitud (Garc√≠a-Rangel 2012). Se han informado cambios estacionales en el uso del h√°bitat debido a cambios en la disponibilidad de alimentos (Peyton 1980, Rodr√≠guez-Rodr√≠guez y Cadena 1991, Velez-Liendo 1999, Paisley 2001, Cuesta et al. 2003, Troya et al . 2004, R√≠os-Uzeda et al. 2006, Figueroa y Stucchi 2009). Los osos andinos se encuentran principalmente en bosques tropicales h√ļmedos y praderas tropicales de gran altitud (Peyton 1980, 1987a, 1987b, 1999; Velez-Liendo 1999, Cuesta et al . 2003, R√≠os-Uzeda et al.. 2006, S√°nchez-Mercado 2008), pero no est√° claro si los osos pueden vivir completamente en prados de gran altitud y p√°ramo sin acceso a √°reas boscosas (Paisley y Garshelis 2006). En la costa norte de Per√ļ, los osos andinos habitan un arbusto tropical seco (Peyton 1999, Figueroa y Stucchi 2009, Garc√≠a-Rangel 2012, Appleton et al.2013 ).

Los osos andinos son omn√≠voros y tienen un conjunto de adaptaciones f√≠sicas para este estilo de vida (McLellan y Reiner 1994, Sacco y Van Valkenburgh 2004, Christiansen y Wroe 2007, Christiansen 2008). Adaptaciones anat√≥micas del cr√°neo y la dentici√≥n para moler (Christiansen 2008) y un pseudo-pulgar (Salesa et al.. 2006) para ayudar a consumir una dieta de materia vegetal fibrosa y dura. Los osos andinos tambi√©n se aprovechan de manera oportunista de los mam√≠feros, incluidos los conejos y los tapires de monta√Īa (Castellanos 2011a), pero sobre todo el ganado dom√©stico en libertad (Goldstein 1990, 2002; Rodr√≠guez-Rodr√≠guez y Cadena 1991; Peyton 1999; Cuesta y Su√°rez 2001; Sacco y Van Valkenburgh 2004; Goldstein et al.2006 ; Christiansen y Wroe 2007; Christiansen 2008; Torres 2008; Figueroa y Stucchi 2009; Garc√≠a-Rangel 2012). Las bromelias y las palmeras constituyen los alimentos m√°s comunes en la dieta de los osos andinos en la mayor√≠a de su √°rea de distribuci√≥n (Peyton 1980, Goldstein 1990, Rodr√≠guez-Rodr√≠guez y Cadena 1991, Goldstein y Salas 1993, Troya et al.2004 , Rivadeneria-Canedo 2008, Figueroa y Stucchi 2009, R√≠os-Uzedaet al . 2009, Garc√≠a-Rangel 2012). De manera estacional, las frutas son fuentes alimenticias clave para la especie, ya que proporcionan los carbohidratos, prote√≠nas y grasas necesarias para equilibrar su dieta (Peyton 1980, 1984, Goldstein 1990, Rodr√≠guez-Rodr√≠guez y Cadena 1991, Rivadeneira-Canedo 2001, Troya et al. 2004, Kattan et al.2004 , Figueroa y Stucchi 2009, R√≠os-Uzeda et al.2009 ).

Los osos andinos son excelentes escaladores y com√ļnmente construyen plataformas de √°rboles donde descansan, se alimentan de frutas y cad√°veres, as√≠ como √°reas de alimentaci√≥n de guardia (Peyton 1980, 1984; Goldstein 1990, 1991, 2002; Torres 2008, Garc√≠a-Rangel 2012). Los patrones de actividad son principalmente diurnos, pero var√≠an estacionalmente y entre √°reas geogr√°ficas (Paisley 2001, Paisley y Garshelis 2006, Castellanos 2011b). Como la comida est√° disponible durante todo el a√Īo en la mayor parte de su √°rea de distribuci√≥n, los osos andinos no hibernan (Peyton 1999, Garshelis 2009). La informaci√≥n sobre reproducci√≥n es limitada para los osos andinos y proviene principalmente de individuos cautivos (Bloxam 1977, Rosenthal 1988, Claro-Hergueta et al . 2007, Spady et al . 2007, Garc√≠a-Rangel 2012, Enciso y Guimar√£es 2013).

La especie es poliestrosa, un criador estacional facultativo y experimenta una implantaci√≥n tard√≠a (Claro-Hergueta et al . 2007, Spady et al . 2007). En cautiverio, las hembras muestran de tres a cuatro ciclos de celo durante una sola temporada de reproducci√≥n sin actividad ov√°rica estacional (Enciso y Guimar√£es 2013). El apareamiento se ha registrado en la naturaleza en varias √©pocas del a√Īo, pero alcanz√≥ su punto m√°ximo entre marzo y octubre (Peyton 1980, Peyton et al . 1998). El tama√Īo de la camada var√≠a de uno a cuatro, siendo los gemelos m√°s comunes, y puede estar relacionado con el peso femenino y, por lo tanto, con la abundancia de alimentos (Saporiti 1949, Bloxam 1977, Peyton 1980, Claro-Hergueta et al.. 2007, Garc√≠a-Rangel 2012). Las observaciones de campo en Bolivia (V√©lez-Liendo 1999) sugirieron que los nacimientos ocurren dos o tres meses antes del pico de la temporada de fruta, tal vez para permitir que las madres salgan del estudio con sus cachorros cuando las frutas son abundantes (Peyton 1980, Peyton et al . 1998 , V√©lez-Liendo 1999, V√©lez-Liendo y Paisley 2010). En cautiverio, el momento del nacimiento var√≠a con la latitud, pero los nacimientos generalmente ocurren de febrero a septiembre (Garshelis 2004, Claro-Hergueta et al . 2007).

Oso andino en su h√°bitat

¬ŅQu√© poblaci√≥n existe del Oso Andino?

El conocimiento experto, la extrapolaci√≥n de datos, el an√°lisis gen√©tico, la recaptura de marcas, el seguimiento de radio y las encuestas de signos, as√≠ como el modelado ecol√≥gico, se han utilizado para estimar el tama√Īo y la densidad de la poblaci√≥n de osos andinos (Peyton 1984, 1999; Yerena 1994; Peyton et al . 1998 ; Cuesta y Su√°rez 2001; Ruiz-Garc√≠a 2003; Kattan et al.2004 ; Viteri 2007; R√≠os-Uzeda et al.2007; Velez-Liendo 2010; Garshelis 2011; Garc√≠a-Rangel 2012). Se cree que las poblaciones silvestres est√°n en declive debido a la p√©rdida y fragmentaci√≥n del h√°bitat y a la matanza ilegal (Rodr√≠guez et al . 2003, Kattan et al . 2004, Yerena et al . 2007, S√°nchez-Mercado et al . 2008, Velez-Liendo et al.. 2009, V√©lez-Liendo y Paisley 2010, Garc√≠a-Rangel 2012). Las evaluaciones nacionales que aplican diferentes enfoques estimaron entre 1,100-1,600 osos en Venezuela (Ruiz-Garc√≠a 2003), 3,000-6,000 en Colombia (Ruiz-Garc√≠a 2003), 1,200-2,000 en Ecuador (Cuesta y Su√°rez 2001, Viteri 2007), ~ 5,000 osos en Per√ļ (Peyton 1999), y ~ 3.000 osos en Bolivia (V√©lez-Liendo 2010). Estas estimaciones crudas en todo el pa√≠s, que arrojan una estimaci√≥n de rango de 13,000-18,000 osos (5-7 osos / 100 km¬≤ sobre su rango de 260,000 km¬≤), son razonablemente consistentes con tres estimaciones de densidad derivadas emp√≠ricamente. de 3-8 osos / 100 km¬≤ (Viteri 2007, R√≠os-Uzeda et al.. 2007, S. Molina, pers. com) Sin embargo, debe advertirse que todas las estimaciones de abundancia y densidad para esta especie tienen sesgos conocidos, por lo que la coherencia entre las estimaciones no es la verificaci√≥n de su precisi√≥n (Garshelis 2011).

Localización geográfica del Tremarctos ornatus

El oso andino es la √ļnica especie de oso existente en Am√©rica del Sur y es end√©mica de los Andes tropicales (Kattan et al . 2004; R√≠os-Uzeda et al . 2006, 2007; Viteri 2007; Viteri y Waits 2009; Garc√≠a-Rangel 2012). La distribuci√≥n de esta especie es larga ( ca 4.600 km) y estrecha ( ca 200-650 km) en las monta√Īas de Venezuela a Bolivia (Peyton et al. 1998, Yerena 1998, Peyton 1999, Rodr√≠guez et al . 2003, Kattan et al.. 2004). De norte a sur, los osos andinos se encuentran en Sierra de Perij√° y Cordillera de M√©rida en Venezuela; las cordilleras occidental, central y oriental andina de Colombia; las laderas oriental y occidental de los andes ecuatorianos; a trav√©s de las tres cadenas monta√Īosas andinas peruanas, incluida una porci√≥n del desierto costero del Pac√≠fico Norte; y en la vertiente oriental de los Andes tropicales en Bolivia (Garc√≠a-Rangel 2012). La posible presencia del oso en Panam√° fue reportada por Hershkovitz (1957), pero encuestas recientes en el √°rea no encontraron evidencia para apoyar esta afirmaci√≥n (Goldstein et al. 2008). Recientemente, Cosse et al confirmaron la presencia de osos andinos en el norte de Argentina.. (2014) a trav√©s de la gen√©tica. Sin embargo, dado que estos puntos de presencia se encuentran hasta 300 km al sur (l√≠nea recta) de la poblaci√≥n m√°s meridional conocida en Bolivia, pueden representar individuos vagabundos en lugar de poblaciones residentes.

Mapa de rango geogr√°fico para el Oso de Anteojos

¬ŅPor qu√© el Oso de Anteojos est√° amenazado de extinci√≥n?

Una evaluaci√≥n del paisaje de la idoneidad y conectividad del h√°bitat realizada para esta evaluaci√≥n identific√≥ ~ 30% del h√°bitat como inadecuado para mantener poblaciones viables de osos andinos. Los parches clave para poblaciones sostenibles de osos andinos se definieron como √°reas de m√°s de 400 km¬≤ y dentro de los 15 km del parche m√°s cercano (Verboom et al .2001, V√©lez-Liendo 2014). A nivel nacional, Venezuela mostr√≥ la mayor p√©rdida proyectada de parches clave (70%), con solo dos de estos parches clave disponibles para mantener a su poblaci√≥n de osos. Se proyecta que Per√ļ, Colombia y Ecuador perder√°n 31%, 29% y 27% respectivamente, y Bolivia 19%. Las causas de esta p√©rdida de h√°bitat de parches clave est√°n asociadas con actividades de desarrollo humano que no han cesado, y en algunas √°reas pueden aumentar al permitir la exploraci√≥n y explotaci√≥n de petr√≥leo dentro de algunas √°reas protegidas. Expansi√≥n de la frontera agr√≠cola, pr√°cticas agr√≠colas inadecuadas y reformas agrarias / de la tierra; La explotaci√≥n minera y petrolera, la conversi√≥n de la tierra a cultivos de coca y el tr√°fico de drogas, han sido los principales impulsores de la p√©rdida y degradaci√≥n del h√°bitat del oso andino (Ataroff y Rada 2000, Palminteri et al .2001, Armenteras et al . 2003, 2011; Rodr√≠guez y cols . 2003, Kattan et al . 2004, Yerena et al . 2007, V√©lez-Liendo 2010, D√°valos et al . 2011, Garc√≠a-Rangel 2012, Portillo-Quintero et al . 2012, S√°nchez-Mercado et al . 2014). Se utilizaron tres fuentes de datos principales para mapear estas intrusiones humanas en el h√°bitat del oso andino: √°reas perturbadas (caminos, asentamientos, campos agr√≠colas, etc.) de Josse et al . (2009), p√©rdida de cobertura forestal derivada de im√°genes satelitales para el per√≠odo 2000-2013 (Hansen et al .2013) y 8 a√Īos (2000-2008) de actividades de incendios de los conjuntos de datos del Sistema de Respuesta R√°pida MODIS ( http://modis-fire.umd.edu/index.php ) (V√©lez-Liendo 2010; nota: los datos y las im√°genes provienen de LANCE FIRMS operado por NASA / GSFC / Earth Science Data and Information System (ESDIS) con fondos proporcionados por NASA / HQ ). Adem√°s, como consecuencia de la p√©rdida de h√°bitat, es probable que los conflictos entre los humanos y los osos aumenten, lo que reducir√° la tolerancia y aumentar√° la muerte de los osos (Goldstein et al . 2006; S√°nchez-Mercado et al . 2008, 2014; Garc√≠a-Rangel 2012; Zukowsky y Ormsby 2016) Por lo tanto, incluso donde un parche de h√°bitat es de tama√Īo suficiente para mantener una poblaci√≥n de osos, es probable que la mortalidad causada por los humanos reduzca la densidad de osos.

Las proyecciones de cambio clim√°tico para 2010-2039 por Tovar et al . (2013) indican que todos los ecosistemas habitados por los osos andinos exhibir√°n un grado de p√©rdida: 30% de p√©rdida para los pastizales tropicales de gran altitud, 24% para los matorrales tropicales secos y h√ļmedos, y 18% para los bosques tropicales h√ļmedos de tierras bajas y monta√Īas. Basado en el estado actual del h√°bitat del oso andino, el hecho de que muchas amenazas que causan la reducci√≥n y degradaci√≥n de los ecosistemas del oso andino no han cesado, y los patrones proyectados de cambio de biodiversidad causados ‚Äč‚Äčpor el cambio clim√°tico, la especie es vulnerable a la disminuci√≥n futura generalizada.

Los expertos en especies de osos andinos del Grupo de especialistas en osos consideraron todas estas amenazas y proporcionaron estimaciones de las tasas de disminuci√≥n. Los expertos estimaron tasas de disminuci√≥n de> 30% para cada uno de los cinco pa√≠ses del √°rea de distribuci√≥n en los pr√≥ximos 30 a√Īos y tambi√©n en un per√≠odo de 30 a√Īos superpuesto al presente (2000‚Äď2030). Esto califica a la especie para Vulnerable, bajo los criterios A3 y A4. Tambi√©n hay una probabilidad razonable de que la poblaci√≥n mundial est√© compuesta por <10,000 adultos maduros (dada una poblaci√≥n total de <20,000 osos), una condici√≥n bajo el criterio C1, pero dado que la tasa de disminuci√≥n futura de la poblaci√≥n solo se sospecha en base a las tasas de p√©rdida de h√°bitat o alteraci√≥n, la naturaleza de la evidencia es insuficiente (es decir, no se estima directamente) para clasificar las especies en C1.

Pérdida de hábitat
Los Andes tropicales han sido el hogar de comunidades humanas, incluido el gran Imperio Inca, durante miles de a√Īos y, como consecuencia, el 90% de los ecosistemas andinos se han transformado de alguna manera (Young 1998, 2009; Vina y Cavelier 1999; Ataroff y Rada 2000; Myers et al . 2000; Kattan et al . 2004; Armenteras et al . 2011). La expansi√≥n de la frontera agr√≠cola, junto con pr√°cticas agr√≠colas inadecuadas y reformas agrarias / de la tierra, han sido los principales impulsores de la p√©rdida de ecosistemas naturales (Peyton et al . 1998, Yerena 1998, Young 1998, Vina y Cavelier 1999, Ataroff y Rada 2000, Armenteras et al.2011 , Portillo-Quintero et al.. 2012). La explotaci√≥n minera y petrolera se est√° convirtiendo en una amenaza creciente no solo para los osos, sino tambi√©n para las comunidades locales debido a la expropiaci√≥n de tierras, la p√©rdida de la conectividad del h√°bitat y la contaminaci√≥n del agua y el suelo (Young y Le√≥n 1999, Bury 2002, Bebbington et al.2008, Bebbington 2009). La conversi√≥n de la tierra a cultivos de coca y el tr√°fico de drogas, junto con los grupos guerrilleros en algunas partes de los Andes, favorecen un sistema de uso de la tierra sin ley que tambi√©n afecta la calidad de los h√°bitats del oso andino y la probabilidad de supervivencia a largo plazo del oso (Rodr√≠guez et al . 2003, Yerena et al.2007 , D√°valos et al.2011 , Garc√≠a-Rangel 2012).

Asesinato ilegal
La matanza ilegal es una amenaza importante, pero subestimada para los osos andinos. Seg√ļn una revisi√≥n de la literatura, se sabe que un promedio de alrededor de 180 osos son asesinados por a√Īo en todo su rango; se sospecha que el n√ļmero real es mucho mayor y es probable que aumente. Por ejemplo, evaluaciones recientes en el norte de Ecuador mostraron un n√ļmero sin precedentes de ganado asesinado por osos (al menos 320 durante el per√≠odo 2009-2014; Zukowski y Ormsby 2016), a medida que m√°s personas recurren a la cr√≠a de vacas lecheras como medio de vida (Jampel 2016). Los osos son asesinados por represalias contra depredaciones de cultivos o ganado (o protecci√≥n contra futuras depredaciones), por creencias culturales o m√©dicas, y para el comercio (Orejuela y Jorgenson 1999, Peyton 1999, Rumiz y Salazar 1999, Rodr√≠guez et al . 2003, Yerena et al . Alabama. 2007, Figueroa 2008, Figueroa y Stucchi 2009, Lameda 2011, ED Rodr√≠guez pers. com. 2014, MP Viteri pers. com. 2014). Dado que el n√ļmero de osos muertos es probablemente subestimado por un amplio margen, los efectos de tal matanza en las poblaciones de osos es dif√≠cil de evaluar, pero las tasas de matanza son altas en algunas √°reas. S√°nchez-Mercado y col.(2008, 2014) estimaron que hasta el 36% de la distribuci√≥n del oso en la Cordillera de M√©rida en Venezuela estaba dentro de una ¬ętrampa ecol√≥gica¬Ľ, debido a las amenazas humanas. Estos autores estimaron que los efectos de esta amenaza combinados con la fragmentaci√≥n del h√°bitat podr√≠an estar fomentando una probabilidad de extinci√≥n superior al 50% en los pr√≥ximos 50 a√Īos en esta cordillera. Los osos son asesinados durante encuentros oportunistas, durante la caza deportiva, o como represalia despu√©s de da√Īar cultivos, particularmente ma√≠z o matar ganado (Goldstein 1991, 2002; Peyton 1999, Poveda 1999, Morales Vargas 2003, Goldstein et al . 2006, S√°nchez-Mercado et al. al.2008 , Torres 2008).

Cambio clim√°tico
Las proyecciones globales de los efectos del cambio clim√°tico muestran una tendencia general hacia el desplazamiento ascendente del bioma de monta√Īa, lo que sugiere que los Andes tropicales se encuentran entre las regiones m√°s vulnerables al cambio clim√°tico (Malcom et al . 2006, Urrutia y Vuille 2009, Beaumont et al . 2011 ) Sin embargo, la heterogeneidad de este hotspot muestra una respuesta m√°s compleja (Tovar et al . 2013) que afecta los patrones fenol√≥gicos y aumenta la vulnerabilidad de las especies con predicciones de p√©rdida de especies que van del 20 al 50% debido a las contracciones del rango para muchos taxones (Cuesta-Camacho et al. 2008, Lawler et al.2009 , Aguirre et al.2011 , Graham et al.2011, Hoffmann y Sgr√≤ 2011, Chenet al. 2011, Vel√°squez-Tibat√° et al. 2013, Richardson et al. 2013, Pacifici et al. 2015).

Es probable que todos los ecosistemas asociados con los osos andinos exhiban reducciones en su extensi√≥n. Con un incremento de +0.74 C en el siglo pasado y un aumento proyectado de 4.3 +/- 0.7 C para 2100 (IPCC 2013), se esperan grandes cambios en el h√°bitat: las praderas tropicales de gran altitud son el ecosistema m√°s fr√°gil, con un p√©rdida estimada del 30% (Tovar et al. 2013) debido a la falta de √°rea ascendente para la migraci√≥n. Es probable que la reducci√≥n proyectada de la precipitaci√≥n anual (IPCC 2013) afecte especies altamente dependientes de la humedad, como las bromelias ep√≠fitas (Colwell et al . 2008, Svenning y Condit, 2008, Tewsksbury et al. 2008). Es probable que los matorrales secos y h√ļmedos tropicales pierdan el 24% de su √°rea (Tovar et al.. 2013), principalmente debido a una variaci√≥n significativa en el n√ļmero de meses secos (IPCC 2013), mientras que se estim√≥ una p√©rdida del 18% en el √°rea de los bosques h√ļmedos y monta√Īosos tropicales h√ļmedos y los bosques secos tropicales debido a los desplazamientos ascendentes. Adem√°s, es probable que el uso extensivo (e intensivo) de la tierra por parte de las actividades humanas en las praderas de P√°ramo invada a√ļn m√°s, afectando no solo la biodiversidad asociada a este ecosistema, sino tambi√©n los servicios ecosist√©micos que este bioma proporciona a la regi√≥n.

Por lo tanto, los cambios en los reg√≠menes clim√°ticos deben considerarse una amenaza creciente para los osos andinos, ya que es probable que alteren la calidad del h√°bitat y los patrones de uso de la tierra, y aumenten la probabilidad de encuentros y conflictos entre humanos y osos (Karanth y Chellam 2009, Aguirre et al.2011, Hoffmann y Sgr√≤ 2011, Chenet al . 2011, Sheridan y Bickford 2011, Mysterud 2013, Ripple et al. 2014). A√ļn m√°s, las √°reas consideradas m√°s vulnerables al cambio clim√°tico en los Andes son aquellas consideradas importantes para los osos andinos, incluyendo: Parque Nacional Yanachaga Chemillen (NP) (Per√ļ), Manu NP (Per√ļ), Madidi NP (Bolivia), Apolobamba ANMI (Bolivia), Carrasco NP (Bolivia) y Amboro NP (Bolivia) (Hoffman et al. 2011).

Tremarctos ornatus tumbado

Usos del Oso Andino

Algunos osos son asesinados con fines culturales y médicos. La extensión del comercio comercial es desconocida pero probablemente limitada.

Medidas de Conservación del Tremarctos ornatus

El oso andino ha sido catalogado como Vulnerable por la UICN desde 1982 y ha sido incluido en el Ap√©ndice I de CITES desde 1975. Se han establecido un total de 58 √°reas protegidas en toda la distribuci√≥n del oso andino, pero las amenazas permanecen dentro de sus l√≠mites con la mayor√≠a de estas √°reas. siendo no m√°s que ¬ęParques de papel¬Ľ sin presupuesto y personal adecuados (Hardner 2008; S√°nchez-Mercado et al . 2008; Monsalve Dam et al. 2010; Garc√≠a-Rangel 2011, 2012). Aunque se han realizado esfuerzos para establecer, mantener y conectar √°reas protegidas antiguas y nuevas a lo largo del rango del oso (p. Ej., El corredor Vilcabamba-Amboro entre Per√ļ y Bolivia y el sistema interconectado de √°reas protegidas en los Andes de Venezuela), grandes porciones del oso el h√°bitat a√ļn no est√° protegido y la caza furtiva no ha sido controlada (Yerena 1994, 1998; Yerena et al . 2003, Kattan et al . 2004, Surkin et al . 2010, Yerena y Garc√≠a-Rangel 2010, Hoffman et al . 2011, S√°nchez-Mercado et al. 2014). Recientemente (2007-2014), se han llevado a cabo una serie de pasos importantes hacia la conservaci√≥n del oso andino a trav√©s de su distribuci√≥n, incluyendo: (1) promoci√≥n de la conservaci√≥n del oso andino a trav√©s de programas educativos locales y proyectos de investigaci√≥n llevados a cabo por grupos conservacionistas, ONG, parques zool√≥gicos, universidades, institutos de investigaci√≥n y agencias gubernamentales en Bolivia, Per√ļ y Venezuela (Figueroa y Stucchi 2009, Albarrac√≠n 2010, Garc√≠a-Rangel 2012). (2) La publicaci√≥n de planes de acci√≥n nacionales para Venezuela, Colombia y Ecuador (S√°nchez-Mercado 2008, Castellanos et al . 2010, Monsalve Dam et al . 2010), y una evaluaci√≥n nacional para Bolivia (Velez-Liendo, et al.. 2009). Lamentablemente, no se han llevado a cabo acciones prioritarias destacadas por algunos de estos programas. Tal es el caso de las tres √°reas clave identificadas para la conservaci√≥n de la conectividad dentro del Plan de Acci√≥n Venezolano (Yerena et al . 2007).

El conocimiento sobre la ecolog√≠a de las especies ha mejorado, con informaci√≥n sobre el tama√Īo del rango de hogar, los patrones de movimiento y el tama√Īo de la poblaci√≥n para algunos lugares en Per√ļ, Ecuador y Colombia (Rodr√≠guez et al . 2003, Monsalve Dam et al . 2010, S√°nchez-Mercado et al.. 2010, Garc√≠a-Rangel 2012). Sin embargo, para desarrollar acciones de conservaci√≥n s√≥lidas, se requieren esfuerzos adicionales con respecto al tama√Īo de la poblaci√≥n y los factores limitantes. La investigaci√≥n actual y futura debe centrarse en las poblaciones, el h√°bitat y la conectividad, las dimensiones humanas y los efectos del cambio clim√°tico tanto en la ecolog√≠a de la especie como en el conflicto entre humanos y osos (Rodr√≠guez et al. 2003, Jorgenson y Sandoval 2005, Yerena et al. 2007 , Monsalve Dam et al.2010 , Velez-Liendo y Paisley 2010, Garc√≠a-Rangel 2012). Finalmente, es importante alentar iniciativas de conservaci√≥n para enfocarse en un enfoque m√°s hol√≠stico y creativo donde las necesidades de las especies y las personas que habitan la cordillera de los Andes se consideren conjuntamente (Garc√≠a-Rangel 2012).