Lobo Fino Sudamericano

Lobo Fino Sudamericano en pareja
  • Nombre Científico: ARCTOCEPHALUS AUSTRALIS
  • Clasificación: Mamíferos
  • Longitud: hasta 160 cm
  • Peso: hasta 68 kg
  • Alimentación: Carnívoro
  • Reproducción: Vivíparo

Hábitat del Lobo Fino Sudamericano

Los lobos marinos sudamericanos son sexualmente dimórficos. Los machos adultos son aproximadamente 1,3 veces más largos y 3,3 veces más pesados ​​que las hembras adultas. Los machos adultos pueden alcanzar los 2 my los 90-160 kg, y posiblemente los 200 kg; las hembras no superan los 1,5 m de largo y pesan en promedio 60 kg. Los machos de la subespecie peruana son más pequeños que la subespecie sudamericana y las hembras son un poco más grandes (Oliveira et al. 2005, 2008a). Los recién nacidos miden 50-65 cm y 3-7.5 kg (Vaz-Ferreira 1982, Programa Punta San Juan datos no publicados), siendo la masa inicial significativamente mayor para los cachorros machos (Baladán Corbo 2012). Las hembras alcanzan su máximo valor reproductivo a los 3-5 años (Lima y Páez 1995, 1997). Su ciclo reproductivo tiene una duración de 11 meses, con una diapausa embrionaria de 3-4 meses (Vaz Ferreira et al.1982, Katz y col. 2013).

La cría tiene lugar desde finales de octubre hasta mediados de enero (Majluf 1987a, Franco-Trecu 2005). La cría alcanza su punto máximo a mediados de noviembre hasta mediados de diciembre, y el apareamiento se produce de 1 a 6 días después del parto de la hembra (Franco-Trecu 2005, Pavés y Schlatter 2008). Después del nacimiento, la madre amamanta a su cachorro y ayuna en la orilla durante casi 11 días (Franco-Trecu 2010). Luego, la hembra comienza a realizar viajes de alimentación interrumpidos por el tiempo que pasa atendiendo al cachorro en tierra, pasando de 4 a 5 días en busca de alimento en el mar y de 1 a 2 días alimentando a las crías en las colonias (Bastida y Rodríguez 2003). Durante los primeros tres meses de atención materna, la duración de los viajes de alimentación de las hembras es muy variable, lo que afecta la supervivencia de las crías, ya que los viajes más largos aumentan la mortalidad de las crías (Franco-Trecu et al.2010b).

El tiempo dedicado a los viajes de alimentación y a la atención de las crías probablemente varía según la ubicación, los cambios en la productividad marina y la edad de las crías, o una combinación de estos factores. Las distancias de viaje, la duración de los viajes y la duración de las visitas aumentan a lo largo de la temporada. Durante la primera etapa de la lactancia, las hembras realizan breves viajes nocturnos de alimentación. La duración del viaje comienza a aumentar durante la mitad de la lactancia, pero la mayor parte del esfuerzo de búsqueda aún se concentra cerca de los sitios de reproducción. Más adelante en la temporada, cuando las crías son capaces de soportar ayunos más largos y las demandas metabólicas de la gestación y la lactancia son más altas, las hembras pueden permanecer en el mar más tiempo y alimentarse en áreas de presa más distantes (Thompson et al.2003). En el Atlántico, los efectos de El Niño-La Niña son menos fuertes. Dentro de la variabilidad habitual, las diferencias entre años son relativamente menores y los efectos de El Niño Oscilación del Sur (ENOS) son relativamente moderados. En ausencia de cambios drásticos en el ecosistema, los patrones de asistencia no se ven afectados (Franco-Trecu 2010).

Las colonias se encuentran generalmente a lo largo de costas rocosas, en salientes sobre la costa o en áreas llenas de rocas. La mayoría de las áreas utilizadas tienen alguna fuente de sombra, como en la base de acantilados o debajo de rocas, y fácil acceso al océano o charcas de marea (Stevens y Boness 2003). Alrededor del mediodía, los lobos marinos realizan movimientos diarios desde los niveles altos y secos de las colonias para refrescarse en áreas bajas y húmedas o en el mar (Cassini 2001, Vaz-Ferreira y Ponce de León 1984). Durante la temporada reproductiva, estos movimientos a menudo pueden causar agresión de las hembras hacia sus congéneres, sobre todo hacia otras hembras, para proteger a sus crías recién nacidas y maximizar la supervivencia de sus crías (Cassini 2001).

Los machos son poliginosos y territoriales, y las peleas pueden resultar en heridas y cicatrices graves (Cappozzo 1995). El número de hembras reproductoras asociadas con un macho territorial varía entre 3-6 en el sur de Chile (Pavés y Schlatter 2008) y 6-20 en Punta San Juan (Majluf 1987a). El mayor número de machos territoriales en las colonias se puede encontrar a fines de diciembre, disminuyendo en enero (Franco-Trecu 2005, Franco-Trecu et al.2014). Los toros individuales pueden ocupar territorios hasta por 60 días (Cappozzo 1995) hasta que la mayoría de las hembras se aparean y luego abandonan sus territorios para comenzar a alimentarse en el mar (Pavés y Schlatter 2008). Solo unos pocos machos adultos de la población total logran el apareamiento y una gran proporción queda excluida de las áreas periféricas o exclusivas de machos. En Uruguay, el patrón de reproducción es un sistema «lek» donde las hembras tienen áreas de distribución extensas que se superponen con los pequeños territorios de muchos machos. Las hembras se mueven libremente en la colonia y los machos no monopolizan el acceso a las hembras (Franco-Trecu et al. 2014).

La mayor parte de la mortalidad de las crías se produce al comienzo de la temporada de reproducción, durante el pico del parto (Franco-Trecu 2010). En general, las principales causas de muerte de las crías de lobo fino sudamericano son la enteritis con lesiones microscópicas de bacteriemia (asociadas a la presencia de anquilostomas) (28%) y la inanición, traumatismos y ahogamientos (63%) (Seguel et al. 2013). A nivel local, la mortalidad de las crías también es causada por la depredación de los leones marinos sudamericanos machos adultos que puede ser significativa en algunas colonias (Harcourt 1993). La agresión materna también fue reconocida como una fuente importante de mortalidad para los lobos finos peruanos antes del ENOS 1997-98 (Harcourt 1991, 1992; Majluf 1992).

Según los datos de seguimiento satelital, los lobos finos sudamericanos aparentemente se alimentan entre 50 y 600 m sin preferencia por la profundidad del agua clara, y la duración media de los viajes de alimentación de las hembras durante la temporada de reproducción es de 126 horas (Thompson et al. 2003). Las hembras lactantes en Uruguay se alimentan a 41-185 km de los sitios de reproducción (Vaz-Ferreira 1976, York et al.1998). Para el lobo fino peruano, los años ENOS tienen un impacto negativo en los animales y durante esos años las hembras deben pasar mucho más tiempo intentando alimentarse, lo que afecta el crecimiento y la supervivencia de las crías (Majluf 1987a, Gentry y Kooyman 1987). Durante el ENOS de 1983, las hembras adultas de lobos marinos peruanos mostraron inmersiones medias de 29 m, con un máximo de 170 my una duración media de 2,5 minutos y un máximo de 7 minutos (Majluf 1987b). Durante el ENOS de 1997, las hembras adultas tuvieron que pasar períodos más largos en el mar buscando alimento (10-20 días), lo que provocó que sus crías murieran de hambre.

La ubicación de las zonas de alimentación depende casi con certeza de la distribución de las presas preferidas (Laptikhovsky 2009). El área de alimentación de los lobos marinos sudamericanos al suroeste de las Islas Malvinas coincide con la región de mayor abundancia de krill langosta (Munida spp.), El recurso alimenticio más importante de los lobos marinos frente a las Malvinas (Laptikhovsky 2009). Las variaciones estacionales en la intensidad y la posición tanto de la Corriente de las Malvinas como de la Deriva Argentina también podrían ser una razón para los cambios estacionales en las zonas de alimentación de las hembras (Thompson et al. 2003).

La dieta del lobo fino del sur varía según la disponibilidad de presas. Aunque son generalistas tróficos con el potencial de depredar muchas especies, algunas especies dominan su dieta. Los peces pelágicos y demersales y los cefalópodos son las presas más comunes (Vásquez 1995; Zavalaga et al. 1998, Arias-Schreiber 2000, 2003; Oliveira et al. 2008b, Vallejos 2010, Franco-Trecu et al. 2012, 2013, 2014).

Lobo Marino de dos pelos tomando el sol

¿Qué población existe de el Lobo Fino Sudamericano?

Los datos disponibles sobre la abundancia de lobos finos sudamericanos se recopilaron y revisaron en las evaluaciones de la Lista Roja de la UICN de 2016 para las dos subespecies reconocidas. Las estimaciones del número de individuos maduros y la tendencia de la población para cada una de esas subespecies fueron las siguientes:
Lobo marino sudamericano: 99.000, tendencia que aumenta débilmente;
Lobo fino peruano – 10,500, tendencia desconocida.
Las cifras indican que el número total de lobos marinos del sur maduros es de aproximadamente 109 500, y 219 000 es una estimación razonable del tamaño total de la población. Dado que se sabe que la subespecie sudamericana mucho más abundante está aumentando, es probable que la especie en su conjunto también esté aumentando.

Localización geográfica de el Arctocephalus Australis

La subespecie sudamericana se distribuye a lo largo de las costas del Atlántico sur occidental (sur de Brasil, Uruguay, Argentina e Islas Malvinas) y del Pacífico sur oriental (sur de Chile). En el lado atlántico, los lances se pueden encontrar a lo largo de las costas de Rio Grande do Sul en Brasil (aproximadamente de 29º a 32º S) (Muelbert y Oliveira 2006, Oliveira 2013), aunque el límite norte para las colonias reproductoras está en Islas del Castillo Uruguay (34º21’S, 53º44’W). En todo el litoral argentino se siguen encontrando colonias reproductoras y no reproductoras hasta Tierra del Fuego-Isla de los Estados en el extremo sur, incluyendo también las Islas Malvinas (Túnez et al.2008 , Crespo et al.. 2015). Su distribución continúa en todo el extremo sur de América del Sur hasta el lado del Pacífico, hasta la Isla Guafo en el sur de Chile (43º33’S, 74º51’W) (Oliveira 2004).

La subespecie peruana se distribuye a lo largo de la costa de Perú y norte de Chile. En Perú se encuentran desde Isla Mazorca (11 ° 20’S) hasta Ilo (17 ° 42’S), con una pequeña colonia aislada en el norte de Perú en Isla Foca (5 ° 20’S) (Oliveira et al . 2012). En el límite sur del Perú, las colonias continúan en la costa norte de Chile (de 17 ° – 2 ° S) (Torres 1985, Guerra y Torres 1987), aunque la distribución de esta especie en Chile ahora se está expandiendo hacia el sur, llegando a a 29 ° S (Sepúlveda, com. pers.). Por lo tanto, la mayoría de la población reproductora se encuentra en el Perú entre los 15 ° y 17 ° S.

Mapa de rango geográfico para el Lobo Fino Sudamericano

¿Por qué el Lobo Fino Sudamericano está amenazado de extinción?

El número total de lobos marinos sudamericanos se estima en aproximadamente 238.000 y es probable que el tamaño de la población de la subespecie sudamericana esté aumentando. La especie no cumple con ningún criterio de la UICN para una lista amenazada y debe figurar como Preocupación menor. Sin embargo, la subespecie peruana es mucho menos abundante (alrededor de 21.000 en total) y el Grupo de Especialistas en Pinnípedos de la UICN la ha catalogado como Vulnerable.

El desarrollo de pesquerías comerciales a gran y pequeña escala tiene un efecto insignificante en los lobos finos sudamericanos en el Atlántico debido a la mínima superposición entre las presas de lobos finos y las especies comerciales objetivo (Crespo, com. Pers.). En contraste, la pesca industrial a lo largo de la costa de Perú puede amenazar los recursos pelágicos de los que dependen los lobos marinos. Esas pesquerías comenzaron en las décadas de 1950 y 1960 y contribuyeron a varias disminuciones en la biomasa de Anchoveta, que es una de las principales presas de los lobos marinos (Pauly y Palomares 1989, Pauly y Tsukayama 1987).

Se sabe que la mortalidad debida a la captura incidental y las interacciones ocurre ocasionalmente en la pesca artesanal y otras pesquerías (Maijluf et al.2002 , Franco-Trecu et al.2009, De Maria 2012, Sepúlveda pers. comm., Cárdenas-Alayza datos no publicados). En Uruguay se han reportado capturas incidentales de lobos marinos en redes para tiburones (Scialabba 1989, Franco-Trecu et al. 2009).

Durante la década de 1970 y parte de la de 1980, los lobos finos sudamericanos (y otros animales salvajes) fueron cazados ilegalmente en el sur de Chile y Argentina para cebar trampas colocadas para el cangrejo real del sur. El cebo utilizado entre 1976 y 1980 se estimó en 200 a 400 toneladas por año (Cárdenas et al.1987). Debido a que esta pesquería está disminuyendo debido a la sobreexplotación, se está reduciendo la presión de caza sobre el lobo marino. En Perú, Arias-Schreiber (1993) informó que es común que algunos pescadores maten y utilicen pinnípedos como cebo para atrapar caracoles de agua salada. Sin embargo, se desconoce la incidencia de las capturas ilegales de lobos finos y su impacto en las poblaciones.

El número limitado de agregaciones reproductoras grandes y densas podría hacer que esta especie sea particularmente sensible a los efectos de los derrames de petróleo y las epidemias de enfermedades. Al igual que otros lobos marinos, los lobos finos sudamericanos son vulnerables a los derrames de petróleo debido a su dependencia de su pelaje grueso para la termorregulación. En febrero de 1997, se derramaron 5.000 toneladas métricas de crudo desde el buque San Jorge sobre la costa de Isla de Lobos en el sur de Uruguay. Cerca de 5,000 cachorros de lobo fino sudamericano (2-3 meses de edad) fueron muy engrasados ​​y / o murieron (Mearns et al. 1999).

Con la población reproductora ubicada en un número limitado de colonias, las actividades humanas podrían tener consecuencias en las poblaciones si se producen perturbaciones (Cárdenas-Alayza 2012).

Arctophoca australis en una piedra

Usos de el Lobo Fino Sudamericano

La caza de subsistencia humana de los lobos marinos sudamericanos sin duda comenzó con el primer contacto y continúa en la actualidad. La explotación comercial comenzó después del descubrimiento de los lobos marinos sudamericanos por los europeos en el siglo XVIII. Como ejemplo, en 1775 el barco States de Boston, cargó 13.500 pieles del área de las Islas Malvinas (Bonner 1982). En Uruguay se realizó una cosecha manejada, y entre 1965 y 1991 (cuando cesó la cosecha) se capturaron 234.000 lobos marinos. Los niveles de captura en general disminuyeron en el siglo XX, lo que provocó el cese de la caza en muchos lugares (Ximenez y Languth 2002). En Perú, se cree que las cosechas comerciales han reducido el número de lobos finos hasta el punto de que se pensó que quedaban pocos, si es que quedaban alguno, lobos finos a fines del siglo XX (Majluf y Trillmich 1981, Muck y Fuentes 1987).

Medidas de conservación para el Arctocephalus Australis

Los lobos marinos sudamericanos están protegidos y administrados por leyes en la mayoría de los países donde ocurren. En Perú es ilegal la caza furtiva, la exportación o el transporte de lobos marinos con fines comerciales (Decreto Supremo No. 013-99-AG). El catastrófico declive que siguió al ENOS 1997-1998 llevó a que los lobos marinos sudamericanos fueran categorizados como en peligro de extinción en Perú (Decreto Supremo No. 034-2004-AG), y este decreto fue revisado recientemente y los lobos marinos permanecen en el mismo categoría (Decreto Supremo No. 004-2014-MINAGRI). En Chile, se otorgó el estado de protección total a todas las especies de Arctocephalus en 1978 (Torres 1987, Reijnders et al.1993), y en 1995 se extendió la protección por 30 años (Decreto Supremo No. 225-Subsecretaría de Pesca; Sielfeld 1999). En Argentina, los mamíferos marinos están bajo la administración de las provincias. En las Islas Malvinas, los lobos marinos están protegidos por la ley británica. En Brasil, todas las especies de pinnípedos están protegidas por ley desde 1986 (Portaria SUDEPE n0 N-11, de 21-02-1986) y también por los Planes de Acción Nacionales para la Conservación de Mamíferos Acuáticos Brasileños (IBAMA 2001, Rocha-Campos et Alabama.2011). En Uruguay, el lobo fino sudamericano fue designado como objeto focal de conservación en el Área Marina Protegida de Cabo Polonio por el Sistema Nacional de Áreas Protegidas. A los lobos marinos sudamericanos también se les ha brindado protección mediante el establecimiento de numerosas reservas y áreas marinas protegidas, incluidos sitios de propiedad privada.

Artículos de interés relacionados con el Lobo Fino Sudamericano

Mamíferos en peligro de extinción

Animales en peligro de extinción en Uruguay